TELEVISIÓN

La doble cara de "Fariña" al mundo

La serie televisiva ha servido para exportar al planeta la belleza y el encanto de los paisajes de Galicia. Sin embargo, también ha encumbrado al narcotraficante durante una gran parte de la trama y puso el broche final con la Operación Nécora, un simple paréntesis de la historia del narcotráfico gallego

 

Imagen de un momento de la serie televisiva.
Imagen de un momento de la serie televisiva.
La doble cara de "Fariña" al mundo

Con Sito Miñanco (Javier Rey) en la cárcel, queda patente que "Fariña" no ha sido una serie más en la parrilla televisiva. La trama, basada en el libro secuestrado de Nacho Carretero, ha sido un escaparate de la belleza de Galicia, pero también de un capítulo de la historia del narcotráfico que parece no tener fin. Las rías, las bateas, Vilagarcía de Arousa, Cambados, ... Todos los rincones de la costa de las Rías Baixas han quedado en la retina de los millones de telespectadores que cada miércoles se sentaban en el sofá para ver y escuchar la historia de Galicia. Porque el noroeste fue, es y seguirá siendo la puerta de entrada de la droga. Pese a quien le pese, luche quien luche. 

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La serie de Antena 3 ha encumbrado durante toda la trama al narcotraficante. Incluso cuando los principales capos se había escapado a Portugal o en el último capítulo con el macrojuicio de la Operación Nécora. Pero no se puede negar la realidad. Durante más de una década, el narcotráfico estaba tan arraigado a Galicia como la buena comida. 

Sito Miñanco, Los Charlines, Los Bustelo, Laureano Oubiña... y falta alguien. ¿Nadie se acuerda de Marcial Dorado? Un nombre más actual que pasado. Más ligado a la política que cualquier otro capo. Porque si otra cosa ha quedado patente en la serie televisiva es la escasa vinculación narco-política que hubo entre los capos y las autoridades de los diferentes puntos de Galicia. Sin embargo, en el libro de Nacho Carretero sí que se muestra con más realidad la verdad sobre ese oscuro tiempo en Galicia. Solamente la reunión con Albor (que no fue como narra la serie), hace ver el poder del narcotráfico en la política. No se dice si pagaron campañas electorales o si pusieron alcaldes que interesaban. Pocos políticos se han visto en la serie. Demasiado pocos.


Repercusión gallega y "errores"


Otra cosa que ha quedado claro en los ojos y los oídos de los telespectadores es que el gallego "mola". Una lengua cooficial con el español, el euskera y el catalán que ha aprovechado el tirón del encarcelamiento de Sito Miñanco para mostrar al mundo que los gallegos no son "paletos", como se representa en el macrojuicio. Son más espabilados de lo que parecen. 

También tiene fallos, por necesidad o por creatividad narrativa. A Sito Miñanco nunca lo hicieron hijo predilecto de Cambados. Fue un homenaje por el ascenso del Xuventud de Cambados a Segunda B porque el era el presidente del equipo. No por su vinculación y aportación a la sociedad cambadesa. Tampoco fue exactamente como lo cuentan la huida a Portugal. Ni Charlín ni Oubiña se marcharon a territorio luso. 

Otro "error" es que no fueron los Charlines los que engañaron a los colombianos. Si no que Pablo Vioque, el abogado de los narcotraficantes en la realidad, Ventura en la ficción, fue quien engañó a los colombianos con un alijo. Las consecuencias fueron más sangrientas que el blanqueo de capitales como se narra en la serie. 

Carmen Avendaño también levantó la voz cuando se emitió el alzamiento de las madres y el movimiento "Érguete". La presidenta de dicho movimiento afirmaba que no había una "complicidad policial ni social" fueron ellas las que con sus viajes, sus escraches y sus voces levantaron a la justicia gallega contra el narcotráfico. 

Con aciertos y "errores" narrativos, Fariña ha mostrado al mundo las dos caras de Galicia. El día y la noche. Sus playas y sus muertes. Sus costas y sus alijos. Sus bateas y sus narcotraficantes. Su solidaridad y su ambición. Uno de los episodios más negros de Galicia durante la época de los 80 interpretado por actores gallegos con una valoración muy alta. Y, ¿qué decir del parecido? ¡Clavados! Se acaba, pero los más inconformistaz querrían saber cómo se fichaba en aquel Cambados, cómo eran aquellas cenas, cómo se fichaba, la historia de amor Bustelo-Charlín, quién tomó el mando con los capos en la cárcel.... Y también, haber visto a Marcial Dorado. Uno más de esa estirpe.

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