TENDENCIA

El peligro de dejar botellas en el coche

Un nuevo experiento muestra la gravedad que supone dejar envases de plástico en el interior de un coche, alcanzando temperaturas extremas de  hasta 400 grados

El peligro de las botellas de plástico expuestas a altas temperaturas.
El peligro de las botellas de plástico expuestas a altas temperaturas.
El peligro de dejar botellas en el coche

S i hay una máxima que se repite cada verano es la importancia de estar hidratados, en especial durante las jornadas con elevadas temperaturas. La población más vulnerable, niños y mayores, al presentar más casos de deshidratación. Por eso, los expertos recomiendan llevar bebidas con uno, preferiblemente agua, a la hora de realizar largos trayectos, sobre todo los que se hacen  en ambientes sujetos al aire acondicionado.

Este sencillo y cotidiano gesto de llevar una botella de agua en el coche puede suponer un grave peligro para nuestra salud y estado físico.

Primero, las altas temperaturas que se alcanzan en el interior del vehículo promueven la proliferación de gérmenes y bacterias, lo que contamina el líquido y que, en caso de ser ingerido, puede resultar dañino para nuestra salud.

Pero, además de este hecho, hay otro peligro al que nos sometemos cada vez que dejamos una botella abandonada en el coche. Dioni Amuchastegui, técnico de baterías de Idaho, compartió en sus redes sociales un experimento que hizo al colocar una botella de plástico en uno de los asientos delanteros de su coche. El recipiente, que contenía agua en su interior, estaba recibiendo de forma directa la luz solar. Esto provocó un efecto lupa en la tapicería del vehículo y, al mover el envase, el técnico comprobó como la botella hizo dos agujeros en su asiento delantero.

Este experimento cuenta con el aval de los bomberos de Mindwest, Oklahoma (EE.UU.), que en su momento confirmaron lo arriesgado que puede ser dejarse botellas olvidadas en el interior de un vehículo.  Aunque bien es cierto que se tienen que dar al mismo tiempo varias condiciones específicas como que la forma del recipiente sea redondeada, que esté lleno de agua y que la luz solar incida en la botella en un ángulo recto, cuando todos estos aspectos coinciden se pueden alcanzar temperaturas de hasta 400 grados.