¿Y si las vacaciones durasen todo el año?

Parece un sueño, ¿no? Pero podría no serlo. Sergio Alonso y Alicia Aradilla, dos jóvenes españoles, tomaron la decisión de dejarlo todo y marcharse de viaje. 

Una de las imágenes compartidas por la pareja en Instagram.
Una de las imágenes compartidas por la pareja en Instagram.
¿Y si las vacaciones durasen todo el año?

Todavía no han acabado las vacaciones y ya hay quien está pensando en qué destino escoger para la próxima temporada. El ser humano necesita descansar, dedicarse a aquello que lo hace feliz y sobre todo, olvidarse de la esclavitud del reloj.

Pero el ritmo ajetreado de la sociedad no permite desconectar, incluso en vacaciones. Las responsabilidades varias del hogar, los niños, la cita con el médico, el mensaje del móvil sin contestar, el primo de Tarragona que viene la semana próxima y todavía no se sabe quién podrá ir a recogerlo... ¡Qué cansancio! ¡Basta ya!
Sergio Alonso y Alicia Aradilla decidieron hacer un alto en el camino, pedir una excedencia en sus respectivos trabajos y marcharse durante un año entero. Vacaciones largas, pero sobre todo, de calidad. La pareja abrió un blog de viajes y un Instagram y se dedicó a plasmar la belleza de los lugares y las personas que se encontraron durante el camino. Sergio es un apasionado de la fotografía y Alicia es licenciada en Bellas Artes, un tándem interesante para reportear las historias del viaje. 

Así, @homosapiens es una libreta de recuerdos llena de acuarelas e imágenes de los países por los que pasaron. El recorrido empezó en Irán, desde donde se marcharon a Rusia. Allí iniciaron la ruta del Transiberiano hasta Mongolia y China, para luego visitar Japón y el sudeste asiático. Antes de volver a España, la pareja viajó a India, Jordania y a algunos países de Europa del Sur. En total, 19 estados, mucha naturaleza, rostros amables y paisajes de ensueño. Ahora, ya de vuelta, los jóvenes siguen viajando de vez en cuando y compartiendo sus experiencias con los más de 50.000 seguidores de Instagram, ya adictos a la particular visión del mundo de la pareja. 

¿Moraleja? No se olvide de qué cosas le gustan, no deje que el día a día lo convierta en un atómata y, si un día puede, pida una excedencia y déjese llevar.