ENTREVISTA VIDA

Víctor Grande, humor a golpe de monólogo

Víctor Grande empezó como todo lo bueno, de casualidad, haciendo un show de humor con unos amigos para sacar dinero para el paso de ecuador en la universidad. A partir de ahí les empezaron a llamar para actuar en bares y poco a poco fue creciendo como cómico.

Víctor Grande, humor a golpe de monólogo

En 2004 llegó la radio a su vida y desde entonces no la ha soltado. Ha estado en algunas ocasiones en la tele, y las ha aprovechado muy bien; fe de ello fue estar en la final de "Tú si que vales" que tantas alegrías le ha dado. A día de hoy lleva más de mil actuaciones en directo por toda la geografía española. Actualmente su día a día transcurre entre actuaciones, sus programas de radio y las clases de comedia que imparte en varios centros de Galicia, no sólo a entusiastas de los monólogos, sino también a emprendedores que quieren transmitir sus ideas a través de un vehículo tan potente como es el humor.

¿Cuáles fueron sus inicios en el mundo del humor?

Supongo que todo empezó cuando empecé a hablar, porque los niños pequeños somos todos unos cómicos en potencia. Dicen mis compañeros de instituto Otero Pedrayo de Ourense que ya en aquellos años se me veían maneras de payaso, pero quizás el primer momento en el que el virus de la comedia entró de lleno en mi fue en aquel Club de la Comedia que hicimos en la facultad de informática de A Coruña allá por 2001 y que tuve la suerte de presentar y guionizar. Como yo, muchos otros cómicos que siguen en activo de Galicia, empezaron sus trayectorias en el mundo de los monólogos. Tengo la suerte de pertenecer a una generación llena de grandes artistas, muchos de ellos aún por conocer por el gran público. Tiempo al tiempo.

Un humorista ¿nace o se hace? ¿Qué cualidades cree que debe tener?

Ambas cosas. Para que un humorista "se haga" antes tiene que querer ser humorista, y para ser humorista hay que nacer con cierta predisposición al humor. De todas formas, yo creo que cualquier persona, por seria, arisca, borde, callada o introvertida que sea, puede ser humorista si realmente quiere. Las cualidades esenciales no pasan por ser alegre y estar de cachondeo todo el tiempo, al contrario. La clave para dedicarse al humor tiene más que ver con la observación del mundo y la capacidad para aportar un nuevo punto de vista a lo cotidiano. 

Escritor, guionista, presentador... todo un todoterreno... ¿se siente más cómodo en alguna de estas facetas que en otra?

Todas tienen algo que ver. Me siento cómodo delante del público tras los primeros minutos de pánico escénico, que esos no se van jamás. Pero también disfruto, quizás de una forma más íntima, escribiendo guiones para la radio, o cuentos y relatos como hago últimamente. En todo caso, creo que toda persona que se dedica al humor, debe vivir la experiencia de enfrentarse al público en directo. No hay nada más real ni más contundente que ver la reacción de un grupo de personas que tienes a medio metro de ti mientras sueltas tus ideas absurdas. Es como saltar sin red y si eso funciona, es una auténtica prueba de fuego. 

¿En qué se inspira para crear sus monólogos?

En lo que tengo más cercano, en lo cotidiano, en las cosas que me preocupan y en las cosas que no entiendo. En mi último espectáculo, llamado "La Vida Pasa Volando", hablo de mi crisis de los 35 y de cómo a la gente de mi generación le afectan las cosas de forma diferente a la generación de nuestros padres. También empiezo a escribir críticas con mucha retranca a aspectos de la vida que antes no le daba tanta importancia, como la situación política, la economía, la fuga de cerebros... Y por supuesto, mi vena friki me obliga a escribir mucho sobre tecnología, fantasía y ciencia-ficción.

¿Qué es lo que más le gusta de ser monologuista?

Creo que mi ego se alimenta principalmente de la respuesta del público a mis espectáculos. El hecho de que un grupo de gente que no te conoce de nada se ría y aplauda tus ocurrencias levanta el ánimo a cualquiera. Si nos metemos más en profundidad, el hecho de poder transmitir ideas y opiniones, a través de un vehículo tan potente como el humor, hace que me sienta privilegiado y la satisfacción de hablar y ser escuchado, algo que todo ser humano reclama, es impagable. Eso y que me invitan a cenar y a tomar lo que quiera en los locales donde actúo. 

¿Cómo entiende el humor?

El humor es una de las herramientas de comunicación más potentes que existen. Creo que el humor, entendido como algo más que una secuencia de chistes y chascarrillos, es una forma genial de contar historias, transmitir ideas y explicar proyectos. ¡Además es curativo! A mi el humor me ha ayudado a superar traumas juveniles, ha hecho maravillas con mi timidez y me ayuda a vivir más relajado.

Hoy en día, ¿es más difícil hacer reír al público?

Sí, creo que el nivel de exigencia es más alto. Cuando el formato del stand-up comedy llegó a España, parecía que cualquier cosa hacía gracia. De hecho, si vemos hoy algunos de los viejos monólogos del Club de la Comedia, no nos harán ni la mitad de gracia que antes. El público ya está más curtido y pide algo más que una sucesión de chascarrillos baratos.

Por otra parte, creo que estamos experimentando una crisis que tiene que ver con el sentido del humor. Ahora mismo lo políticamente correcto está cortando las alas al humor. Parece que ya no se pueden abordar ciertos temas sin que tachen tu humor de incorrecto. Parece que es más fácil ofenderse por un chiste que tratar de entender que se trata de humor e ironía. Es un tema que me tiene muy preocupado. 

¿Algún proyecto?

Actualmente estoy embarcado en varios proyectos pero quizás el que más ilusión me hace es un proyecto de serie de humor para Internet que estoy preparando con un grupo de cómicos. Todavía estamos en fase de escritura de guión, pero nos lo estamos pasando tan bien que estoy seguro de que saldrá adelante.