LA NUTRICIONISTA HABLA

Si cuidas tu intestino, cuidarás tu salud

Pautas para aprender a proteger tu flora intestinal

Si cuidas tu intestino, cuidarás tu salud

El intestino humano alberga a una comunidad de microorganismos vivos que alcanzan una cifra superior al número de células humanas ya que llega a representar alrededor de 2 Kg del peso corporal. A esta comunidad de microorganismos vivos se le denomina “microbiota intestinal” y está formada por más de mil especies diferentes que codifican más de 5 millones de genes. Esos microorganismos desempeñan un papel muy importante en el mantenimiento de la salud, realizando funciones de protección frente a patógenos, regulación del sistema inmune, estimulación del metabolismo, síntesis de algunos nutrientes, regulación del tránsito intestinal, etc., por lo que en los últimos años se les empieza a considerar como un “órgano metabólico” y hay investigadores que se refieren a ellos como el “órgano olvidado” (DÁrgenio y Salvatore 2015).  

El desarrollo de la microbiota intestinal se inicia ya en el interior del útero materno y empieza a diferenciarse en el momento del nacimiento, influenciada por el tipo de parto y de alimentación (leche materna o fórmula), que establecen las primeras diferencias en cuanto al tipo de microorganismos colonizadores. A lo largo de la vida, el predominio de unos microorganismos sobre otros varía dependiendo de factores como la edad, el género, los hábitos de vida (dieta, alcohol, tabaco, actividad física, estrés), los tratamientos farmacológicos, el clima, etc. 

PATOLOGÍAS ASOCIADAS

Cuando se produce una alteración en la diversidad o en el número de colonias, puede aparecer un estado patológico que se denomina “Disbiosis”, que se asocia con el desarrollo de algunas patologías y diversos tipos de desórdenes: metabólicos (obesidad y diabetes tipo 2); neurológicos (autismo, Alzheimer y Párkinson); autoinmunes (asma, esclerosis múltiple y lupus), y oncológicos (cáncer de estómago, de mama o colorrectal). 

El considerable incremento de la incidencia de ciertas enfermedades autoinmunes que se están produciendo en los últimos años en las sociedades más desarrolladas, podría estar relacionado (entre otras causas) según algunos investigadores, con la disminución de la carga microbiana como consecuencia de los altos niveles de higiene y a la mejora en la producción y conservación de los alimentos. Es la denominada “teoría de la higiene” que postuló Strachman en el año 1989. 

Para este investigador el exceso de limpieza y la disminución de la exposición a las bacterias especialmente a edades tempranas, estaría impidiendo el normal desarrollo de los mecanismos inmunorreguladores, favoreciendo la incidencia de enfermedades de origen inmunitario y en especial, de las alergias. Algunos estudios señalan que la diferencia en la incidencia de alergias entre los niños de zonas africanas –donde es muy baja-  y los de zonas urbanas de europeas –donde es cada vez más frecuente- podría deberse a diferencias en la microbiota intestinal; y en otro artículo se observó que los bebés con eccema atópico, tenían una microbiota menos diversa y menos especies de Bifidobacteria, en comparación con los bebés sanos. 

Además de la dieta, el uso de antibióticos también modifica la microbiota y son varios los artículos científicos que encuentran que una única dosis de antibióticos, puede disminuir las bacterias beneficiosas (bifidobacterias y lactobacilos) y aumentar los potencialmente patógenos (Clostridium difficile y Candida albicans). Estos cambios se pueden revertir al cabo de un cierto tiempo que varía dependiendo del antibiótico y la duración del tratamiento: tras un tratamiento con ciprofloxacino, la microbiota se recupera en 4 semanas y en cambio con la clindamicina, algunas bacterias pueden tardar hasta 2 años en recuperarse. 

Estas evidencias están llevando a que se intente evitar o revertir la incidencia de las enfermedades asociadas a las alteraciones en la microbiota, con el empleo de alimentos o suplementos que contienen diversos tipos de microorganismos vivos para que se establezcan en el intestino. Son los denominados “probioticos”, que la OMS define como “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del consumidor”. 

PROBIÓTICOS 

Son microrganismos que pertenecen –casi siempre- al grupo de los lactobacilos o de las bifidobacterias y que están reconocidos por la European Food Safety Authority como inocuos bajo (casi) cualquier circunstancia. 

Pero a mayores de la inocuidad, deben satisfacer otras características para su uso como probióticos, por ejemplo, ser de origen humano para facilitar la colonización del intestino; resistir las condiciones del tracto intestinal (pH ácido del estómago, enzimas digestivas…), o tener un tiempo corto de replicación y de adhesión a la mucosa intestinal. Las formas más comunes en que se presentan los probióticos para su consumo, son como añadidos a ciertos productos lácteos (leches fermentadas, yogur, kéfir…), aunque también hay otros alimentos –no lácteos- fortificados con probióticos. También se comercializan en forma de comprimidos y cápsulas que contienen las bacterias liofilizadas. La inclusión de una proporción significativa de alimentos probióticos en la dieta, puede contribuir a mantener una flora intestinal saludable, algo que siempre es beneficioso para la salud.

Hay que tener en cuenta

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+ UNA DIETA VARIADA garantiza una microbiota con mayor diversidad y repercutirá positivamente en la salud.

- LA PÉRDIDA DE DIVERSIDAD BACTERIANA es una de las causas de las enfermedades inmunodeficitarias.