EL FISIOTERAPEUTA HABLA

El peso de las mochilas en los escolares

Es importante inculcar desde edades tempranas buenos hábitos posturales, así como practicar deporte activo para mejorar el tono muscular

Mochilas de escolares.
Mochilas de escolares.
El peso de las mochilas en los escolares

En los últimos años, cada vez más estudiantes se quejan de dolor de espalda derivado del exceso de carga en sus mochilas. De hecho, según una reciente investigación de la Fundación Kovacs, el 70% de las niñas y el 50% de los niños menores de 15 años han padecido dolor de espalda en algún momento de la etapa escolar.

Pero, ¿cuál es la causa de esta problemática? En general, las organizaciones y colegios profesionales sitúan el peso recomendado de la mochila entre un 10 y 15% del peso corporal, es decir, un niño de primaria que pese 35 kilos no debería cargar más de 3,5-5,2 kilos. Sin embargo, muchos escolares llevan en sus mochilas hasta 7,5 u 8 kilos.

Asimismo, el mundo ha cambiado y en la actualidad los niños/as no tienen tanta facilidad para jugar en la calle a no ser que acudan a parques urbanos. Y esto, sumado a las nuevas tecnologías y videojuegos que hacen que permanezcan en casa, está potenciando el sedentarismo y la falta de movimiento.

De igual modo, la ergonomía en los centros educativos dista mucho de ser la correcta y muchos escolares acostumbran a dejarse caer sobre el asiento, acostándose con la pelvis en la punta de la silla y los hombros apoyados en el respaldo, una postura que no sólo se adopta en clase sino también delante del ordenador o mientras juegan con la videoconsola o el móvil.


Un problema de salud


El déficit de actividad física contribuye a que los niños estén menos preparados para el esfuerzo que supone cargar con sus mochilas. Desde las instituciones educativas cada vez se le da menos importancia a la asignatura de Educación Física, gracias a la cual los niños y niñas desenvuelven sus capacidades psicomotrices mediante ejercicios y movimientos que pueden evitar dolor físicos.

El sedentarismo está instaurado e influenciado por los hábitos de vida actuales. Esto, sumado al exceso de trabajo que tienen fuera de las horas de escuela contribuye a que los niños/as no tienen tiempo para jugar y moverse.

De igual forma, no se le da la importancia que merece tanto la posición que adoptan como la infraestructura de la que se sirven los escolares para desarrollar sus estudios. Esto es, el cómo se colocan para estudiar o cómo es el medio de estudio tiene que ser base de una correcta ergonomía de los niños o niñas.

Y, por supuesto, un uso inadecuado de las mochilas puede causar un excesivo esfuerzo en la espalda y en los hombros de los menores, que podrían desarrollar vicios posturales, contracturas, problemas musculares en cuello, hombro y espalda e incluso escoliosis. Mientras están en pleno crecimiento se pueden atajar estos desequilibrios, pero el hecho de no tomarlo en serio, puede suponer la instauración de un problema en la vida adulta.

Por todo esto, no se debe obviar ni infravalorar cuando un niño o niña se queja de la espalda.


Consejos desde la fisioterapia


Los expertos indican que es importante inculcar desde edades tempranas buenos hábitos posturales, así como practicar deporte activo de manera habitual para mejorar el tono muscular, ya que así se prevendrá el dolor muscular y mejorarán las asimetrías posturales.

Así, desde la fisioterapia podemos dar una serie de consejos preventivos de estas patologías:

La mochila ha de ser adecuada al tamaño del niño/a (no más grande que su espalda y que apoye en la zona lumbar) y estar hecha de un material blando, acolchado en la parte que va pegada a la espalda y con un cinturón para atarla. Evitar las mochilas con una sola asa. La mochila ha de tener dos asas acolchadas y regulables en longitud.

Deben colgarse la mochila en ambos hombros, y regular las asas para que quede a la altura lumbar. Colocar el material más pesado cerca de la espalda. Se recomiendan mochilas con compartimentos para que el peso se pueda distribuir uniformemente.

La importancia de llevar en la mochila solo lo necesario para cada día. Si es posible, dejar el material que no se necesite en la taquilla o pupitre del colegio, y si no fuese posible, puede llevarse algo de peso en la mano, como una carpeta o un libro.

Usar ficheros, de forma que no tenga una libreta por asignatura, sino que pueda usar solo las hojas que sean necesarias. Si esto no es posible, elegir la alternativa más ligera, como, por ejemplo, libretas de tapas blandas.

Higiene postural: sentados con la espalda totalmente apoyada en la silla, los dos pies apoyados en el suelo y los antebrazos sobre la mesa.

Al colgar la mochila a la espalda, colocarla previamente sobre una mesa, doblar las rodillas y cogerla con las dos manos.  Adecuar el mobiliario al tamaño del niño/a. Al utilizar el ordenador, separarse al menos 45 centímetros de la pantalla.

El uso de mochilas con ruedas es polémico; muchos especialistas opinan que las muñecas y los hombros de los niños/as no deben soportar los tirones al subir o bajar escaleras. Sin embargo, las mochilas que se empujan hacia adelante podrían ser una buena elección.

Y, sobre todo, hay que poner mayor importancia en el ejercicio físico y evitar el sedentarismo. Es indispensable que los niños/as jueguen o practiquen deporte. De esta forma, podrán mantener un buen tono muscular que fortalezca los músculos de la espalda y les mantenga en buena forma física y psíquica.

Por último, es relevante destacar que, tanto si hay patología instaurada como si se busca la prevención de la misma, el/la fisioterapeuta es el profesional habilitado tanto para dar consejos que puedan evitar la patología como para contribuir a la solución de la misma.