EL LETRADO HABLA

La asignatura de religión

Una clase de religión.
Una clase de religión.
La asignatura de religión

Decía Ghandi: “El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan”. El estudio de la Religión  Católica de forma independiente al de otras asignaturas afines como Filosofía o Ética nos permite enriquecernos culturalmente. ¿Sin la materia  de  religión católica entenderíamos la música de Bach, Haendel o Vivaldi (que era sacerdote)?, ¿o la obra filosófica de Agustín de Hipona o Tomás de Aquino?, ¿la pintura de Murillo, El Greco o Zurbarán?, ¿la obra de sacerdotes escritores como Lope de Vega, Tirso de Molina, Castellani, Newman o el sensacional Pablo D`Ors?. ¿Seríamos capaces de comprender la belleza y el sentido de obras arquitectónicas como la Catedral de Santiago y su Pórtico de la Gloria, la Catedral de Ourense y su Pórtico del Paraíso o los Monasterios de Celanova y Oseira?; ¿El camino de Santiago?; ¿Los cruceiros que presiden las plazas de casi todas las aldeas de Galicia? ¿ O el concepto de Parroquia, tan arraigado en nuestra comunidad?; ¿ los Nacimientos o las Luces de la Navidad de Vigo que se ven desde la luna este año?; ¿ las romerías con sus comilotas imprescindibles tan nuestras?; ¿la “Madrugá” de Sevilla o “El Cristo de la Buena Muerte de Málaga” y demás espectaculares procesiones de Semana Santa que reciben a miles y miles de personas todos los años?.

La religión católica con sus diez mandamientos (y ese “ama a tu prójimo como a tí mismo”, que encierra todo un tratado de filosofía en sí mismo) no hace otra cosa que enseñarnos los principios básicos de convivencia de la Ley Natural y nos abre el camino de la solidaridad (no olvidemos que la Iglesia Católica es la mayor ONG del mundo de la que dependen organizaciones tan importantes como Cáritas o Manos Unidas). Con esa labor social en colegios, hospitales, asilos o residencias se cuantifica en unos 30 mil millones de euros el ahorro que la iglesia le supone al Estado.

En los colegios católicos se han formado líderes de muchas generaciones (hasta el actual presidente Pedro Sánchez estudió en el Real Colegio María Cristina de los Padres Agustinos de El Escorial). Incluso los “Colegios Concertados” se deben al presidente Felipe González y que permitieron que las familias con pocos recursos pudiesen elegir una educación en valores cristianos para sus hijos. Porque no debemos olvidar que el derecho a elegir colegio y a estudiar religión debe pertenecer a los padres, como los valores. Las familias son las que deben decidir, no los poderes publicos.

 Pero ahora en ciernes se vislumbra una nueva vuelta de tuerca que reducirá el peso de la asignatura de Religión en los planes de estudio en España obviando unos preceptos de la Constitución de 1978 muy claros al respecto, el artículo 27,3: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”; y el artículo 16 que en su punto 3 da una especial consideración a la Iglesia Católica como la mayoritaria de la sociedad española. Y obviando también los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979 por los que al tener carácter de Ley Orgánica por ser un tratado internacional el Gobierno de España se comprometía  a incluir la enseñanza de la religión católica  en todos los centros educativos y en condiciones equiparables a las demás asignaturas fundamentales. Situación que se da en casi todos los países de nuestro entorno (excepto la laica Francia).


Leyes educativas


En los últimos años hemos tenido muchas leyes educativas y no se ponen de acuerdo de una vez los políticos en una Ley de consenso y para muchos años (LGE, Loece, Lode, Logse, Loce, LOE y la actual Lomce). Estos días nos sorprendió el gobierno Sánchez en boca de la ministra Celaá, con una nueva propuesta de reforma educativa para, entre otras cuestiones, quitarle peso a la Educación Concertada. La Religión dejará de contar para la nota media, para pedir becas y acceder a la universidad (evaluable pero no computable). Aunque lo peor es que desaparece la asignatura altenativa a la religion y no se sabe muy bien qué harán los niños/as que no escojan religión pues la opción de “Valores Eticos y Civicos”  se convertirá en obligatoria y tendrá un papel más relevante en el currículo.

¿No sería conveniente un diálogo y un consenso con todos los agentes y sectores de la comunidad educativa? Pido desde aquí una  reflexión para evitar la tentaciones de los gobiernos de planificar unilateralmente algo tan importante. 

Y no querría terminar sin un recuerdo emocionado a los profesores de religión-sacerdotes que tuve en mis diversos colegios: Don Pedro Núñez en el Princesa de España;  los Padres  Arsenio, Orencio, Pedro, Ibarrondo, Ibáñez y Fidel en el Colegio Apostólico Mercedario de Verín;  Don Jesús González y Monseñor Francis Froján en San Martín Pinario de Santiago de Compostela y sobre todo a Don Jorge y Don Manuel Sulleiro en el Instituto Taboada Chivite, a los que tanto debe la juventud de Verín.