ESCOLA DE PAIS

El pescado, nuestro mejor aliado

Su consumo es especialmente importante en el caso de las embarazadas, lactantes y en los niños durante los periodos de crecimiento.

El pescado, nuestro mejor aliado

El pescado es uno de los alimentos que con los avances en el campo de la Nutrición, pasó de considerarse como poco beneficioso (su ingesta se restringía en algunas patologías) a su consideración actual como un alimento básico para una alimentación equilibrada y cardiosaludable. Su consumo es especialmente importante en el caso de las embarazadas, lactantes y en los niños durante los periodos de crecimiento. Desgraciadamente los últimos datos publicados del panel de Consumo de Alimentos en España (mayo 2016), indican que su consumo ha descendido en un 2% en relación al año anterior, aunque todavía consumimos casi 26 kilos por persona, de los cuales más de la mitad corresponden a pescado fresco (incluyendo mariscos y moluscos). El consumo es mayor en los hogares sin niños, en los que el responsable de la compra tiene más de 65 años y en los que disponen de mayores recursos económicos. En cambio disminuye en los hogares formados por jóvenes independientes, parejas jóvenes sin hijos o con hijos pequeños.

BENEFICIOS
El pescado es un alimento fundamental en nuestra alimentación ya que aporta proteínas de alto valor biológico (superior al de la carne) y que contienen todos los aminoácidos esenciales en cantidades equilibradas. Además su bajo contenido en tejido conectivo (colágeno) hace que se digiera con facilidad. Sin embargo, la diferencia más importante entre el pescado y otros alimentos proteicos como la carne o los huevos, es la composición de su materia grasa en la que predominan los ácidos grasos poliinsaturados omega 3, al contrario de lo que ocurre en la carne o los huevos que son ricos en ácidos grasos saturados. 

Entre los ácidos omega 3 mayoritarios en el pescado está el EPA (fundamental para un buen funcionamiento del corazón y las arterias) y el DHA (que actúa sobre el sistema nervioso y cerebro). Hay estudios que indican que los niveles elevados de estos ácidos grasos en la sangre, reducen en un 27% el riesgo general de mortalidad y en un 35% la probabilidad de muerte por problemas cardíacos y que pueden ayudar a prevenir o retrasar el inicio de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Otras investigaciones realizadas con mujeres gestantes indican que un consumo insuficiente de Omega 3 durante el embarazo, aumenta el riesgo de nacimientos prematuros, de que aparezcan problemas de diabetes y de depresión postparto a la vez que disminuye el peso de los neonatos. 

Se ha demostrado también que los AG omega 3 tienen efectos en el desarrollo fetal (afectan al desarrollo de la retina y del cerebro), por lo que pueden repercutir en la visión infantil y en el desarrollo cognoscitivo. En trabajos realizados con niños de corta edad también se observó que una dieta rica en AG omega 3 repercute en el neurodesarrollo, mejorando la capacidad de aprendizaje y la memorización (habilidades lectoras, coordinación motora y sueño). La grasa saludable de los productos de la pesca (sobre todo de los pescados azules) es una buena fuente de vitaminas (A y D y B12.) y de minerales como el iodo.

En cambio el aporte de calcio del pescado no es muy elevado, aunque se incrementa cuando lo consumimos entero con sus espinas como ocurre en algunas preparaciones como frituras, enlatado, pates, cremas….etc. El pescado también tiene la ventaja de que su aporte calórico es limitado, ya que oscila entre las 100 y las 200 Kcal por cada 100 g dependiendo del tipo de pescado, por lo que se puede consumir incluso en las dietas utilizadas para adelgazar (hipoenergéticas).

CONSUMO MÍNIMO
A la vista de todo eso y teniendo en cuenta los beneficios para la salud se recomienda un consumo mínimo de al menos 2 raciones a la semana (mejor si es pescado azul). 

Recientemente algunos consumidores están limitando la ingesta de pescado por las noticias relativas a la presencia de diferentes contaminantes (metales pesados, dioxinas, PHAs…), que en algunos casos por su carácter lipofílico tienden a acumularse en los tejidos grasos del pescado, especialmente de los ejemplares de mayor edad y tamaño.

Los datos aportados por los organismos encargados de velar por la calidad alimentaria, deberían de servir para descartar por completo esas prevenciones, ya que año tras año confirman que los niveles de contaminación de los pescados en España y en la UE, no entrañan ningún tipo de riesgos para la salud: apenas el 1,24% de las muestras analizadas superaron los límites máximos permitidos por la legislación, mientras que en el 36% de las muestras los niveles detectados estaban por debajo de los límites de detección de los sofisticados aparatos utilizados para los análisis

Incluyendo en nuestra dieta pescados de especies diferentes entre las que predominen especies de ciclo corto (sardina, jurel, caballa, etc) todavía podemos reducir más ese riesgo (que hay que insistir es prácticamente despreciable), y en cualquier caso nunca se debe prescindir del pescado, ya que los beneficios que aportan superan en mucho los eventuales riesgos que podrían derivarse de su consumo.