O CARDIÓLOGO FALA

Un buen desayuno

La primera comida del día debe ser completa y equilibrada para poder afrontar con energía la jornada escolar

El desayuno es una comida que tiene muchas peculiaridades ya que es la ingesta alimentaria que va precedida del periodo de ayuno y descanso más prolongado (la noche). Además, es la ingesta que tiene mayor capacidad de inducir saciedad a lo largo del día y suele acompañarse de apetito o avidez hacia alimentos diferentes de lo que nos apetece el resto del día; por ejemplo, no nos suele apetecer comer carne, pescado ni verduras, pero sí pan, cereales o lácteos. Durante la noche, el organismo recurre a fuentes de energía diferentes del resto del día por el ayuno prolongado. 

Si por la mañana no desayunamos, no se produce la secreción propia de insulina y otras sustancias que hacen que persista y se potencie el metabolismo que se había activado por la noche que consiste en activar la liberación de ácidos grasos de los depósitos naturales del cuerpo. De hecho, por eso mismo tenemos avidez por alimentos diferentes por la mañana y es por la presencia de más ácidos grasos en sangre que pueden, incluso, percibirse por un aliento característico. Si mantenemos el ayuno más de media hora después de despertarnos, se mantiene y aumenta la liberación de ácidos grasos en sangre, que es muy similar a lo que ocurre con los pacientes diabéticos porque sus tejidos son resistentes a la insulina; por tanto el hecho de no desayunar conlleva a un estado metabólico muy similar a ser diabéticos. 

Resultados de estudios poblacionales han demostrado que el hecho de no desayunar triplica el riesgo de desarrollar diabetes, además de tener un riesgo un 27% superior de tener un infarto. En un estudio reciente publicado en una de las mejores revistas médica (Journal of the American College of Cadiology) se publicaron los resultados de un estudio español que buscó explorar la asociación entre los diferentes patrones de desayuno y los factores de riesgo cardiovascular y ​​la presencia, distribución y extensión de la aterosclerosis subclínica (Estudio PESA; progresión de la aterosclerosis subclínica temprana). Se estudiaron tres patrones de consumo de desayuno: desayuno de alta energía (con > 20% de la ingesta energética diaria total); desayuno de bajo consumo energético (entre el 5% y el 20% de la ingesta energética diaria total); y omitir el desayuno (<5% de la energía diaria total). Los autores concluyeron que, independientemente de la presencia de factores de riesgo cardiovasculares tradicionales y dietéticos, y comparado con el desayuno de alta energía, el incumplimiento habitual del desayuno se asoció con una mayor prevalencia de aterosclerosis coronaria y no coronaria (una incidencia 1.5 veces mayor).

CARACTERÍSTICAS

Por lo tanto, una vez sabida la importancia del desayuno la siguiente pregunta es qué debe contener un buen desayuno. En general, el desayuno no debe salirse de los estándares de la dieta mediterránea. 

Es fundamental que no tenga alimentos grasos, ni bollería industrial ni aceites saturados. El desayuno es un buen momento para incluir los frutos secos y el aceite de oliva virgen extra, han demostrado mejoría pronóstica. Además, el desayuno ideal debe contener líquidos y sólidos e, idealmente, una pieza de fruta.

Una pregunta frecuente es si las galletas pueden formar parte de desayuno. Es importante antes de nada apuntar que a diferencia de lo que a veces se afirma en los anuncios de las mismas, la Asociación Española de Pediatría (AEP), y cito textualmente “no concede avales a ningún producto y cualquier alegación en este sentido por parte de una empresa es falsa”. 

De hecho, la AEP ha conocido la existencia de dicha afirmación errónea en una web, exigiendo formalmente a la empresa responsable la rectificación inmediata del texto sobre un supuesto aval a las galletas y se ha cerciorado de que ya ha procedido a su cambio y que tal alegación no existe en ningún otro soporte informativo. Sobre su idoneidad como parte de la alimentación infantil creo que es importante recalcar de antemano que no existen alimentos buenos o malos sino una alimentación saludable o no. 

La galletas  (como otras formas de cereales) son buenos instrumentos para conseguir hacer una dieta variada y saludable. En este sentido, el Comité de Nutrición de la AEP considera que las galletas son un alimento sano si se consumen en las cantidades adecuadas y dentro de una dieta variada. Las galletas se caracterizan por su elevado valor energético (400-490 kcal/100 gramos) y en su composición destaca el contenido en hidratos de carbono (60%-70%), entre los que se encuentran los polisacáridos (almidón) y altos contenido de azúcar (25%-35%); su contenido en lípidos es del 12%-25%. Los azúcares son el ingrediente básico de las galletas dulces y constituyen el 40% del total de hidratos de carbono, motivo por el que la ración media debería ser no más de 4-5 unidades, que equivalen a 30-35 gramos de producto y un aporte energético de 135- 160 kcal.

CONCLUSIÓN

Por lo tanto, con vistas a asegurar un correcto crecimiento y rendimiento, así como una entrada con buen pie en la edad adulta, es fundamental educar a los pequeños en hábitos de vida cardiosaludables ya no solo desde la infancia, si no también desde la primera hora del día. 

Un buen desayuno es fundamental, el desarrollo de los niños y niñas depende en gran medida del consumo regular de alimentos. 

HAY QUE TENER EN CUENTA

EL DESAYUNO REPRESENTA LA COMIDA MÁS IMPORTANTE DEL DÍA porque incrementa la actividad, tanto física como intelectual y proporciona una adecuada nutrición al cuerpo para rendir más en el colegio.

AL COMENZAR EL DÍA SIN DESAYUNAR y pasar un largo periodo de tiempo sin comer, el niño/a podría sufrir de diversos problemas físicos, intelectuales y de comportamiento.