LEB ORO

Colista con aires de ascenso

Tercera victoria consecutiva, contra el lider y eterno rival, de un Rio Ourense termal en su mejor momento de una temporada que comenzó aciaga

Héctor Manzano, excelente en el clásico del basket gallego, se funde en un abrazo con el resto de sus compañeros
Héctor Manzano, excelente en el clásico del basket gallego, se funde en un abrazo con el resto de sus compañeros
Colista con aires de ascenso

Con el Breogán de Lugo sucede esta temporada lo mismo que con el inmenso universo. A veces sucede una conjunción de movimientos planetarios que desencadena una acción de imprevisibles consecuencias. El imparable e intratable equipo lucense sólo se presentaría vulnerable ante sus rivales el día 13 de enero, entre las 18,30 y las 20,30 horas de la tarde. Justo el día de su partido contra el COB.

Porque, independientemente de los méritos del equipo entrenado por Gonzalo García -escribiremos en unas líneas sobre ello- y de la baja del rocoso pivot Matt Stainbrook, el líder de la LEB Oro estuvo muy por debajo de su nivel en el Pazo. Tanto en acierto, como en lectura del juego -sólo se podría salvar a Ricardo Úriz de ello- como en carácter ganador para afrontar un partido que comenzó frenético y terminó en exhibición local. Ni uno ni otro parecieron el primer y el último club de la clasificación. Seguro que los próximos rivales del Breogán pagarán esta sorprendente derrota. El Universo recuperará su orden.

Sea por una conjunción astral o producto de una lógica matemática, el COB llegó a su mejor momento al clásico del baloncesto gallego. Lo que antes era depresión ahora es euforia. La tristeza es alegría. La ansiedad es esperanza. Los problemas son menudencias. El ataque es una fiesta. La defensa es un pasatiempo. Incluso agradable.

¿Es el mismo equipo? ¿Son los mismos jugadores? Repasemos la lista: Johnson, Ahonen, patatín, patatán... Esperen, aquí aparecen dos que no estaban hace un mes. Se llaman Zamora y Rozitis. Pero sólo son dos. Tampoco explica tamaña transformación. ¿O sí?

Un COB muy diferente

Pues sí. Rozitis, a pesar de sus dos prematuras faltas, de sus discretos seis puntos y dos rebotes, de su humilde llegada a Ourense -liberado por el Lleida- aporta mucha confianza bajo el aro y más en el ataque. Mejorando las prestaciones de Trist, Manzano y del joven Ndoye, quien puede trabajar, y equivocarse, sin la repercusión de los partidos anteriores.

Efecto Zamora

Jhornan Zamora es diferente, aunque el efecto en sus compañeros es el mismo. Es pasión y fuego. Un jugador capaz de involucrar a un Pazo muy necesitado de emociones. Capaz de llevar a los árbitros a su terreno. El salvador en los momentos más acuciantes.

Su llegada ha sido la tecla para que compañeros como Johnson o Trist encuentren el camino más fácil hacia el aro y desarrollen todo su potencial. El australiano recupera sus medias anotadoras de pretemporada. El base estadounidense es un caso a exponer en los congresos de psiquiatría. Con el balón en la mano, corriendo al contragolpe no conoce el miedo, ya esté esperando bajo el aro rival Sulejmanovic, Lebron James o Dwayne Johnson. Con todos ellos en el bote, este COB es un equipo muy mejorado, muy diferente. Tomen nota sus rivales. Muchos de ellos, todavía no se han percatado que permitir a Johnson la penetración es un suicidio. Algunos rivales directos ya miran la clasificación con preocupación.

Toda esta euforia no debe tapar una realidad. La defensa del COB fue mala. Con numerosos despistes en el balance defensivo, falta de ayudas y una alarmante dejadez en regresar a su campo. Así no se logra la permanencia en la LEB Oro, ni a través de una ventana interestelar.