LEB ORO

Confundir tocino con velocidad

El Río Ourense Termal cayó en el ritmo vertiginoso del Castelló y llegó muy forzado al final, tras remontar una diferencia de dieciséis puntos

Imagen de la grada del Pazo Paco Paz. (JOSÉ PAZ)
Imagen de la grada del Pazo Paco Paz. (JOSÉ PAZ)
Confundir tocino con velocidad

Desde hace varias temporadas, jugar contra el Castelló supone luchar contra un equipo que impone un ritmo frenético al partido. Sin importar el momento, el rival o la diferencia en el marcador. Mueren o viven con este estilo.

La dificultad consiste en no contagiarse de esa velocidad, capaz de emborracharte y acelerar tus acciones habituales, provocando esas 14 pérdidas de balón y numerosos errores que tanto acusó el COB.

Porque el equipo de Gonzalo García es capaz de jugar a defender durante unos minutos -menos de los que su entrenador quisiera- también lo es de hacerlo al ataque. De centrarse en las canastas bajo el aro o en los triples. De protagonizar remontadas o dominar el encuentro por pequeñas diferencias hasta el final. Capaz de desmelenarse al contragolpe o ralentizar el ritmo. De seguir la estela de sus líderes o confiar en el reparto de puntos. Un poco de todo.

Lo que no se le da bien es jugar los 40 minutos a ese ritmo vertiginoso de posesiones de 10 segundos. Quizá por ello cayó en la trampa visitante, se vió 16 puntos abajo en el tercer cuarto y se lanzó a la heroica en el último. Estuvo muy cerca -empató el marcador durante varios momentos- pero sólo cerca.

Cuando el COB apretó los dientes y bajó el trasero, incomodando al rival. Cuando buscó el juego colectivo y los puntos débiles con paciencia, midiendo los tiempos, fue por delante. En cuanto Pepo Vidal perdió el influjo de Oviedo y Masters añadió más leña a la locomotora visitante, la cosa se decantó para el Castelló.


Caos en el tercer cuarto


Los niños de la Escuela Infantil de Aeróbic del Paco Paz parecían más ordenados en su exhibición durante el descanso que el COB en el tercer cuarto. Mala defensa, dudas en ataque y 13 puntos seguidos de Evaldas Zabas -imparable para Vidal y Masters- casi hunden al equipo de Gonzalo García, 13 minutos antes de tiempo.

Último recurso. Quinteto formado por Masters, Ott, Rozitis, Watson y un Zamora en plan Guaidó. Más líder que nunca. El contínuo impulso del capitán, la bendita locura de kamikaze Masters, el trabajo en defensa y, por fin, el apoyo del público sorprendieron a un Castelló con las maletas preparadas para el -largo- viaje de vuelta.

Inconvenientes de fiarlo todo a una remontada. Los cinco en la pista acaban reventados y los suplentes aburridos y fríos en el banquillo. El cansancio y la comprensible relajación cuando cumples el objetivo de recuperar la desventeja y empatar el partido, fueron bien aprovechados por un rival con -hay que escribirlo- jugadores de mucha calidad y autores de canastas de mucho mérito y carácter.

Podríamos resumir lo sucedido en que el Castelló casi pierde, pero ganó el partido fiel a su estilo, mientras el COB casi gana, pero perdió jugando de tres formas diferentes: Serio, durante el comienzo del primer cuarto, a remolque del rival durante los dos siguientes y a por todas en el cuarto,

¿Con cuál se queda? Es una decisión que la plantilla debe tomar y, sobre todo, aplicar en los próximos encuentros. Sin defensa, juego colectivo y dirección, el equipo de Gonzalo García se convierte en uno vulgar. Ése es el reto. Cumplir con sus señas de identidad y no imitar las de los demás.