BALONCESTO

Doce hombres sin piedad se interpretó en el Pazo

No hubo piedad ante un rival corto de efectivos y de gasolina

El banquillo cobista, una iesta.
El banquillo cobista, una iesta.
Doce hombres sin piedad se interpretó en el Pazo

Como una buena película. Una prometedora puesta en escena, un desarrollo con altos y bajos, y un final explosivo. Así fue el COB-Cáceres. Esta vez ganó el bueno. Al menos para los numerosos aficionados que siguen dejando un gran ambiente en el Pazo. Doce protagonistas. Como en la famosa obra teatral y película. El número 13 es Gonzalo García de Vitoria. El que maneja los hilos.

No hubo piedad ante un rival corto de efectivos y de gasolina. Las lesiones marcan una temporada de un cuadro extremeño que soñaba con el play off y debe replantearse la permanencia.

Esa fue una de las grandes noticias de la noche. Que jugaron todos. Plantilla al completo. Unos mejor, otros sin tanta fortuna. Pero la labor de equipo por encima de todo. Destacó el retorno de Maura tras una larga lesión. Un soldado más para la causa.

Ahora sí que este grupo debe mirar hacia arriba. Hay que acostumbrarse a pronunciar la palabra play off. Los hechos y las sensaciones así lo indican. Toca hacerlo.