LEB ORO

El COB invita a soñar hasta el final

COB
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Manresa
Manresa
El COB invita a soñar hasta el final

El Río Ourense Termal lo volvió a hacer. Ganó en el Pazo al Manresa con el misma identidad con la que anteriormente despachó a sus otros dos rivales por el ascenso directo a la Liga ACB, el Breogán y el Prat. Con la que ya tiene la meta de la permanencia virtualmente conseguida y con la que mantiene vivo el sueño de jugar el play off. Creyendo en sí mismo y siendo mejor que equipos con más centímetros, músculo, experiencia, profundidad de banquillo o caché. Este COB pide a gritos prolongar una temporada que, termine como termine, es para recordar. Quizá no consiga un título, un trofeo o el ascenso, pero ha acumulado tantos méritos como cualquiera de los que sí tienen su foto en la oficina.

El Manresa padeció a un COB ejemplar en la implicación. Capaz de cambiar radicalmente el partido sobre la marcha sin que el rival tuviese culpa alguna. Los visitantes ganaban de 16 puntos de diferencia al descanso (31-47) por méritos propios, desde la intensidad defensiva y con la aportación colectiva de todo su arsenal. Defensa a defensa. Punto a punto.

El mismo libro de estilo con el que sufrieron luego un revolcón incontestable. El COB negó la zona, mató por los rebotes y firmó otro recital ofensivo como el que antes ejecutaron ante el Breogán, en Vitoria o en Valladolid. Jornada a jornada hasta poder decir sin presumir que es tan buen equipo como el que más en esta liga. Que juega mejor que la mayoría.

Dan Trist y Reggie Johnson hicieron lo más complicado, equilibrar la batalla. El australiano se comió al juego interior del Manresa jugador a jugador y el base inició uno de esos recitales cada vez más frecuentes y en los que, por momentos, parece imparable.

El resto fue un nirvana colectiva. Un equipo infalible y un Pazo ensordecedor. Un Manresa que retrasó su agonía desde los tiros libres, pero intimidado por un COB valiente encarando el aro y orgulloso en cada acción defensiva. Capaz de ganar con tiempo incluso para el recreo. Como con la permanencia. Con la sensación de sentirse invencible en un pabellón que despedirá la temporada contra el Palma con otra fiesta. O quizá solo con el preámbulo de una todavía mayor. A este COB nadie le puede decir que no a nada. Se ha ganado el derecho a decidir cuándo acaba la temporada. Y no parece tener muchas.