BALONCESTO

El diagnóstico del COB: un día menos para el descenso

PRAT
COB
52
61
COB
Melilla
Javier Lucas marcha ante la mirada de Trist, Martín y Ahonen.
Javier Lucas marcha ante la mirada de Trist, Martín y Ahonen.
El diagnóstico del COB: un día menos para el descenso

La descomposición del COB vivió en el Pazo un nuevo capítulo hacia el peor desenlace posible. Perdió ante el Melilla un partido en el que evidenció todas las carencias físicas, técnicas y anímicas posibles y contra un rival que se dedicó a cubrir el expediente para ganar sin apuros.

Este COB es una cadáver deportivo. Lo que antes eran finales para olvidar ahora son mitades enteras. Un equipo tan hundido mentalmente que cualquier empujón lo  derrumba. No juega a nada. Sus pívots no tienen nivel para esta liga y la mayoría de los exteriores tampoco. Juegan dos y acompañan el resto. Uno días son Jonhson y Ahonen y otros Trist o Manzano, pero no hay más. El COB se pasó de frenada esta temporada en su apuesta por el más difícil todavía y el castigo están siendo demoledor. ¡Y lo que le queda!

El Pazo no protesta por pena y el cuerpo técnico está superado. La directiva, abandonada y perdida. Intenta transmitir tranquilidad y confianza, pero está herida de muerte. Ni sabe ni puede remediar un problema que no han sabido atajar hasta que ha sido demasiado tarde. Ese es su verdadero pecado, que no lo ha visto ni venir.

Este COB no tiene solución. La única posible pasa para fichar a dos jugadores que dominen la liga y ganen partidos casi por sí solos  y esos no vienen a jugar al colista de la LEB Oro salvo que seas el Barcelona. Y en las dos últimas semanas se han dado cuenta.

Este equipo ha confirmado que está dispuesto a entrenar más y más duro que ninguno, pero necesita tener a quién pasarle el balón y que entre por el aro. Los que están no son suficientes y el problema es que ellos mismo slo saben.

Ni siquiera contra un rival que se quitó el chándal por obligación, pero que jugó andando todo el partido. El Melilla ganó fácil con 61 puntos porque el COB pasó de 50 de milagro. Los que más ganas le pusieron marcaron la diferencia. Por suerte para los locales solo fueron Guerra y Fall. Si hubiesen querido algunos más los habrían sacado del campo. Pero entonces tampoco habría sido el Melilla. El COB está mal, pero su rival tampoco juega a nada.

El domingo toca el Castellón. La duda ahora ya no es saber si el COB puede ganar el partido es si sus jugadores y entrenadores creen que pueden hacerlo. Muchos ya no. Y  no tienen culpa de nada.