LEB ORO

¿Hay un árbitro en la grada?

Un colegiado que veía el partido en el Pazo evitó la suspensión del COB-Manresa

La mesa de anotadores, siempre presente y nunca protagonista.
La mesa de anotadores, siempre presente y nunca protagonista.
¿Hay un árbitro en la grada?

La mesa de anotadores es esa parte fundamental de los partidos, en la que casi nadie repara y mucho menos es protagonista. El viernes pasado, en el partido COB-Manresa, estuvo a punto de serlo pero, fiel a su estilo, acabó pasando totalmente desapercibida.

Mediado el segundo cuarto, la anotadora, la persona que lleva el acta del partido, empezó a sentirse mal. Aguantó hasta el descanso pero, ya cuando enfilaba el vestuario, su estado empezó a ser preocupante.

"Iba detrás de ellos y me fijé que se iba hacia los lados. Pregunté si pasaba algo, pero nos dijeron que 'tranquilos' que estaba todo bien", comenta el entrenador del COB, Gonzalo García de Vitoria.

Minutos después llamaban a la puerta del vestuario cobista reclamando la presencia de los médicos del club. La anotadora estaba mareada y no podía seguir. Un contratiempo inesperado y que ponía en riesgo la continuidad del partido.

La solución estaba en el teléfono móvil. La responsable de la Federación Gallega de Baloncesto en Ourense, María José Varela, y el responsable arbitral, Elio Clavería, intentaban localizar a algún árbitro disponible. Por suerte un colegiado ourensano, Luis Blanco, estaba viendo el partido en la grada.

"Nunca había pasado algo así, y mira que llevo partidos. Había que encontrar a alguien porque si no igual no seguía el partido", recuerda "Murga", el delegado de campo.

Luis Blanco fue el "árbitro de urgencia" que salvó los muebles y permitió que el Pazo disfrutase de una segunda mitad que precisamente tardará en olvidar. Además, en el último cuarto, tuvo la ayuda de la compañera a la que sustituía.

"Poco a poco se fue sintiendo mejor y al final incluso pudo regresar a la mesa. Fue un susto", desvela uno de los médicos que la atendió, Luis Rodríguez.

En la grada nadie se enteró y en la pista quizá tampoco, pero la remontada del COB al Manresa empezó con una llamada de teléfono en el descanso.