LEB ORO

El mago que se inventó otro equipo de una chistera

O Pazo, por fin esta campaña, se tornó en lo que su nobleza le exige, una olla a presión donde no hay roles de líder ni colista, donde el azul cobista sigue siendo una tonalidad ganadora.

Rozitis, pilar del 'nuevo' COB.
Rozitis, pilar del 'nuevo' COB.
El mago que se inventó otro equipo de una chistera

Eran las 20:23 horas y Gonzalo alzaba los brazos en gesto de fuerza, de satisfacción, de euforia. Lo hacía viendo a la grada, a la que también aplaudía. No era para menos. Tres de tres desde que el entrenador bilbaíno tiró de chistera. Gonzalo Milagros.

Fue sábado de magia en 'La Caldera', porque O Pazo, por fin esta campaña, se tornó en lo que su nobleza le exige, una olla a presión donde no hay roles de líder ni colista, donde el azul cobista sigue siendo una tonalidad ganadora. Como ha sido siempre. Como de nuevo es. Y como seguirá siendo. El COB maneja un factor de ventaja: un mago en el banquillo; de su chistera se ha inventado un equipo nuevo. Otro tal vez habría arrojado la toalla. Crean, más que en milagros, en un sombrero de copa del que García de Vitoria se ha inventado otro equipo con un tipo grande atrás, Rozitis, para dar más solidez. Un acierto. el "Cómo hemos cambiado" interpretado por Presuntos Implicados. 

Falta largo trecho para la salvación, el balance defensivo tras tiro errado es malo (concedieron demasiados puntos fáciles en contraataque y el 'Breo' les pintó la cara con un carro de mates), hubo momentos de pánico ofensivo con un excesivo recurso del triple (fallado),  pero también apareció un equipo ganador.

La cuesta de enero ha empezado con espectáculo para el COB. Esperan Clavijo, Sammic (en O Pazo) y Leyma Coruña en un tour de force tan complicado como emocionante. Es lo que tiene pasarse una vuelta completa en el farolillo rojo. Ahora son otros. Motivados, peleones, con más básket en sus venas. Y una afición rearmada, fantástica en el cara a cara ambiental con los seguidores breoganistas para hacer más grande el triunfo.

Y en el postpartido, el curioso comentario del joven breoganista, camino del vehículo que lo regresaba a Lugo: "Un equipo decente nos habría metido hoy de 40". No, hombre. Con ganar por 12 puntos bastaba. Para igualar el basket-average, tú.