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El respeto y la carnaza

El respeto y la carnaza

Llevo desde el sábado dándole vueltas y la verdad es que me está costando más de lo que creía expresar lo que siento desde el trágico suceso del pasado fin de semana en el rallysprint de Miengo (Cantabria).

El oportunismo, el querer ser el primero en dar la "primicia" o la ignorancia han empujado a muchos compañeros de profesión a criminalizar un deporte que en los últimos años ha sido fuertemente perjudicado. Tachar de locos que aman y buscan el peligro a los aficionados que se desplazan a las competiciones cada fin de semana o hablar de "libertad para matar" en alusión a todos aquellos que compiten son comentarios que a mí personalmente no me entran en la cabeza y me repugnan hasta el extremo de ni querer mentar al autor de los mismos. Tampoco entiendo el afán por tener las imágenes de un accidente así, como tampoco entenderé jamás la repetición hasta la saciedad de las imágenes del accidente de tren de Angrois o las fotografías de personas decapitadas y colgadas de un puente en México que se ven, día tras día, en horario infantil. Aunque como en todos lados, hay excepciones.

Por suerte, desde hace más de tres años tengo la suerte de trabajar en un diario generalista y local en el que ese tipo de amarillismo, por lo menos en las páginas deportivas, está bastante bien delimitado y nos permite volver a casa con la conciencia bastante tranquila cada noche. No somos perfectos y es más, cometemos errores todos los días pero con la empatía y la sensibilidad no se juega, por lo menos desde que yo estoy en La Región.

Aun así y en mi pleno rechazo al periodismo como medio para convertir en carnaza cualquier tema que sea un poco polémico dejando al margen el derecho a la información (porque aunque desgraciada, la noticia existe y haya solapado al resto de situaciones del rallysprint), también quiero hacer un poco de autocrítica.

Sería un hipócrita si dijese que la situación del pasado fin de semana en Cantabria, no estuvo cerca de repetirse a mi lado en varias ocasiones y conmigo como protagonistas en alguna de ellas. Todos o por lo menos casi todos los aficionados al motor y en especial a los rallys hemos estado situados en zonas incorrectas alguna vez en nuestra vida o hemos desobedecido a los comisarios de una prueba y eso no se puede consentir.

En una ocasión, mi padre, otro amante de los rallys y gran culpable de que me dedique a esto me dijo que un coche que se sale en una prueba puede llegar a subir por un muro vertical de varios metros o puede llegar a donde jamás creerías que llega cuando pierde el control y creedme es cierto, a la vista está. A toro pasado todos somos super listos pero tras esto, solo nos queda aprender y poner de nuestra parte para que no vuelva a suceder. Es cierto  que en los últimos años la situación ha mejorado, pero entre todos debemos colaborar para que no se repita nunca más.

Por último no puedo olvidarme de los familiares y amigos de los fallecidos y heridos, comparto y comprendo vuestro dolor y os acompaño en el sentimiento. Tampoco sería justo olvidarse del equipo que tuvo el accidente y de los organizadores. A buen seguro que son momentos más que difíciles y cualquier palabra de apoyo para ellos será insuficiente, mucha fuerza a vosotros compañeros y sabed que todos los aficionados que de verdad aman este deporte están apoyándoos.

Ánimo a todos y #DefiendeLosRallyes