Usos y costumbres del verano

Cortesía básica entre las masas

Cortesía básica entre las masas

Verano y mala educación son sinónimos por la sencilla razón de que nos rozamos más. En invierno todo el mundo está relativamente ordenado, en su puesto de trabajo, y sin dar mucho la lata. Pero en verano todos quieren hacer cosas, salen a la calle, se ponen a la cola, y al fin se forman enormes masas de gente moviéndose alocadamente por todas partes, con la obligación de pasárselo bien y de hacerlo cuando antes, porque el tiempo se acaba. Esto ocasiona numerosas incomodidades a todo el mundo, pero por lo visto nadie parece dispuesto a solucionar el problema; por ejemplo, prohibiendo las personas. Creo que eso evitaría las masas. Pero tengo que consultarlo con mi sociólogo de cabecera.


Mientras nadie resuelve el problema, la única forma de convivir en vacaciones es respetando escrupulosamente ciertas normas de cortesía. Algunas de ellas son reflejadas a continuación, con la esperanza de que estas apreciaciones no caigan en saco roto.

QUÍTATE DE EN MEDIO
PLaya dinosaurio (1)_resultSiempre y en cualquier momento, pregúntate si estás molestando. El verano es tiempo de tipos que se quedan parados en lugares donde molestan muchísimo y no lo saben. Cada mes de julio, sin ir más lejos, se multiplican en las grandes ciudades turísticas los accidentes peatonales por alcance: generalmente provocados por un inglés o un alemán corpulento, que de pronto se detiene en seco en la calle y despliega un enorme mapa, provocando un choque en cadena, y golpeando a otros transeúntes con codos y brazos. Es muy útil en esta época aprender a decir ‘apártate de una maldita vez’ en todos los idiomas. En la mayoría se dice ‘¡¡¡¡¡eeeeeeeeeeeeeh!!!!!’.

NO SALPIQUES
No hay nada más atroz y desconsiderado hacia el resto del planeta que salpicar. Ya sea con espuma de cerveza, o con agua en el mar o en la piscina, o con arena en la playa, salpicar es de tan mal gusto, que la víctima de esta odiosa práctica está autorizada para atizarle así, con toda la mano abierta, a quien comete el despropósito. 
Para no salpicar lo mejor es no existir. Pero si no te queda más remedio que ser y estar, lo mejor es que des un paso más y llegues a donde el filósofo: ¿existes? Luego, piensa. Y un último esfuerzo te llevará al final del camino. ¿Piensas? Luego, no salpiques. Serás perfecto si además de no hacerlo luego, te decides a no hacerlo nunca.


GRITAR
Casi todos los animales se comunican a gritos porque nadie les ha descubierto aún el WhatsApp. Desde el nacimiento de la mensajería instantánea carece de sentido ir pegando voces por ahí, y es además de muy mala educación. Sólo se debe gritar en caso de peligro pero la realidad es que no existe ningún peligro que justifique gritar en los meses de julio y agosto. Si de verdad estás en peligro, pero en peligro muy serio, si crees que vas a morir de un momento a otro, si no te queda más remedio que pegar un aullido, no lo hagas: es más práctico salir corriendo.

SUDORACIÓN
No hay nada más ordinario que sudar. Si crees que sudas demasiado, prueba a no beber agua durante un año. Nefertiti lleva siglos haciéndolo y no suda jamás, por eso todos admiramos su belleza y buena presencia.

SÉ AGRADECIDO
Es muy mala costumbre la de no dar las gracias. Ante la duda, suelta un ‘gracias’. Rara vez se considera de mala educación. Simplemente en ocasiones tal costumbre genera confusión –por ejemplo, inmediatamente después de chocar en ciudad con otro vehículo-, pero hacerlo solo provocará situaciones más divertidas. El estío es momento propicio para pasárselo bien, así que vete dándole gracias a todo el mundo por todo.

COMPARTE
Con moderación. Si tienes tres meses de vacaciones, es de muy mal gusto estar los tres meses colgando en Facebook viajes exóticos. Lo mejor es que te hagas con una buena cantidad de fotos trabajando y las administres para tus redes sociales durante los dos primeros meses. Ya en tu mes oficial de vacaciones podrás presumir de lo bien que te lo pasas. 

EN UN BARCO
La gente enloquece cuando la tiras al mar en cacharros que flotan. Salta el instinto de supervivencia y se pierde toda caballerosidad, como si salir a pasear en yate les expusiera a un peligro de vida o muerte. Así ante la mínima oscilación del barco, se abrazan a donde pueden, sin importarles si eso traerá consigo la muerte por ahogamiento de cualquier otro pasajero. Ante la presencia de un pez de gran tamaño se apresuran a tirar por la borda las pertenencias de los demás, intentando saciar el hambre del hipotético tiburón. Lamentablemente el yate es el epicentro veraniego del mal gusto, por estas y otras razones. Si crees que no vas a saber comportarte en un barco, lo mejor es que no te subas. Y si lo haces, ten en cuenta que tu misión es cooperar para que no se vaya a pique, pero relájate y no pierdas las formas, porque hundir un barco es increíblemente más complicado de lo que piensas. En cuanto a los tiburones, lo educado es que te tires tu el primero de todos al mar, para facilitar que el resto de los navegantes puedan sobrevivir. Con suerte no será un tiburón y quedarás como un héroe. Si no, supongo que después alguien podrá reponerte las piernas y el trozo de mano.

DONJUANES
En verano los hombres se vuelven locos por ligar. Supongo que tendrá alguna explicación química pero no me encuentro en condiciones de exponerla. Sea como sea, si eres uno de esos donjuanes que va piropeando a niñas bonitas, debes saber que la esperanza es lo último que se pierde. También te será útil hacerte a la idea de que al que madruga Dios le ayuda. Y por último, no olvides nunca que más vale pájaro en mano que ciento volando. Y con el mazo dando.