Usos y costumbres del verano

La arena

Nos ayuntamientos se gastan un dineral en promocionar el turismo pero luego tienen las playas llenas de arena. Es inadmisible. Hay costas preciosas en casi toda España. Desde lejos las ves brillar y disparas hermosas fotografías. Te acercas, y el gran chasco. Sucias. Están hasta arriba de arena. Están las playas llenas de arena en España y a nadie parece importarle. Supongo que es más urgente llenarlo todo de cartelitos de madera estilo medieval anunciando todo tipo de atracciones turísticas que pasar la aspiradora. Pero digo yo que no cuesta tanto trabajo. Si el césped se corta en los jardines, si los papeles se recogen de las aceras cada mañana, ¿por qué no se aspira la arena de la playa a diario?

¿QÚE ES LA ARENA?

La arena es una sustancia sucia, incómoda, y pegajosa, que se adhiere a tu piel tan pronto como te acercas a una playa. Caminar sobre ella convierte al segundo tus pies en un filetito empanado, cualquier cosa que lleves a la playa acabará llena de esos odiosos granitos, y si no tienes la boca cerrada todo el rato, el viento se encargará de que comas arena. Esos chasquidos al masticar son realmente desagradables, por más que digan los expertos que están llenos de minerales muy nutritivos para tu organismo. Me pregunto si estos expertos cenan cada noche tres o cuatro piedras de playa pasadas por la termomix.

LA INSISTENCIA

Lo peor de la arena es lo mucho que repite. Conozco gente que sólo ha ido una vez en su vida en la playa y veinte años después aún tiene arena en alguna parte de su cuerpo. Incluso en el riñón, que es el lugar más doloroso del mundo para que se te pose la arena. En condiciones de higiene óptimas, cuando logras librarte de la arenaque tienes pegada al cuerpo –a los diez años-, pasará a estar en la ducha y en el coche. La arena no es como la energía. Es obvio que no se destruye. Y está claro que se crea mucho más de lo que nos gustaría.

QUEMA

No hay sensación más agobiante que arena quemándote los pies y contemplar que te falta un largo trecho hasta la orilla del mar, sembrado de obstáculos y lagartos tomando el sol. Si te ves en esta situación mi consejo es que camines boca abajo, propulsándote con los pulgares, que cuentan con mayor resistencia al calor que la planta de los pies. Si compruebas que no es así, escríbeme, y el próximo día que aborde este asunto desmen- tiré esta bobada de los pulgares.

COLILLAS Y PIS

La arena es refugio de colillas de cigarrillos, papeles de helados y multitud de cosas que no querrías saber. Por otra parte, numerosos adultos orinan en la arena de laplaya, haciéndose muy urgente que los ayuntamientos instalen una red de guillotinas en los arenales, destinadas a erradicar esta práctica tan deplorable. No se entiende que personas mayores hagan estas cosas en la arena, pudiéndolo hacer en la orilla como todo el mundo.

ALIMENTA EL INSTINTO BÉLICO

La arena cuenta además con unapropiedad que la vuelve aún más odiosa. Por alguna razón que la ciencia no ha podido explicar, alimenta en las personas un extraño instinto bélico que les lleva a pelearse y a organizar cruentas batallas de bolas de arena mojada. Tan pronto como juntas un poco de arena con un puñado de idio- tas, se desata un intercambio de bolazos, acompañados a veces de contacto físico, escupitajos, y es tremecedores gritos de guerra. Esta práctica está especialmente extendida entre los adolescentes, aunque las víctimas colaterales inocentes de cada batalla crecen cada año.

Los gobiernos occidentales llevan años ocultando a los ciuda- danos las estadísticas de muerte por impacto de bolazo de arena cuya trayectoria se ha desviadoe su objetivo. ¡Mariano, quere- mos saber!

TRANSFORMA A LOS PADRES EN GUERREROS
Mientras los niños juegan con sus palitas, los padres sienten un irrefrenable deseo de sumarse a la corriente belicista imperante, construyendo inmensos barcos de guerra con arena, fortalezas, y castillos. Más tarde se atrincheran en sus posiciones, desde donde más tarde lanzan ofensivas contra otros bañistas empleando peligrosas catapultas y obuses de arena dura.

A menudo, como táctica para confundir al enemigo, los papás-guerreros ingenian y alzan gigantescas presas que modifican el curso del mar, y las corrientes del océano, provocando sin saberlo tsunamis, maremotos, temporales inesperados, y la muerte de cientos de especies marinas en otros puntos del planeta.

Este verano, Eleuterio, un padre de la provincia de Lugo, realizó un dique tan grande en la orilla de una playa lucense, que provocó un cambio en las mareas, modificó la trayectoria lunar, y adelantó diez días la luna Llena, provocando oleadas de partos prematuros en toda la comarca. Todo lo que se sa- be a este hora, por testigos, es que Eleuterio Junior, momentos antes de iniciarse las obras del malecón de arena, le había sugerido la perversa idea a su papá, añadiéndole el acelerador natural de hormonas masculinas: “¿papá, a que no hay cojones?”. Y los hubo.