Usos y costumbres del verano

Fotografiarlo todo

Fotografiarlo todo

Las cámaras digitales han traído la democracia, la igualdad, y el progreso a la fotografía. Esto quiere decir que ahora cualquiera puede sacar una fotografía. Y lo que es peor: cualquiera puede sacar todas las fotografías del mundo. Nos pasamos el verano dándole al botón, apuntando hacia cualquier cosa, como si acabáramos de enterarnos de que hay barra libre de revelado.

ENSEÑAR EL ÁLBUM

Tradición bastante ordinaria pero inevitable consiste en enseñar el álbum de fotografías de un viaje a quien no ha podido o no ha querido participar en la escapada. Si la víctima no es de la familia, enseñar el álbum de vacaciones es actividad terrorista. Y aún a pesar de todo, sufrir un álbum ajeno sobre un viaje a Escocia, a Grecia, o a China –el más doloroso de todos porque quien acude a este lugar se siente en la necesidad de impartir conferencias sobre las bondades de la cultura oriental- se ha convertido en un problema menor, al lado de la actual tendencia a mostrar el álbum digital, que alberga miles de fotografías sin coste alguno. Una tragedia.

LAS FOTOS DEL MÓVIL

Variante terrorífica de álbum digital es la del que se empeña en que veas hasta la última imagen de cuantas ha retenido en su móvil durante sus vacaciones. Sean africanas o sean en Nueva York, el móvil no permite la tortura en grupo, sino que ha de hacerse uno a uno, lo que multiplica el tiempo de espera –y de comentarios reincidentes sobre la cultura o la sociedad de destino- por el número de asistentes, víctimas potenciales. Quién enseña el móvil entra en éxtasis y pierde la noción del tiempo.

No hay mal que por bien no venga, y nada atemoriza más al propietario de un móvil plagado de fotografías de la muralla china que ver cómo te tiembla el pulso y la facilidad con la que se te cae el móvil en repetidas ocasiones. Lo hago a menudo para librarme de los pelmazos. “Casi mejor veo las fotos otro día, que hoy no me he tomado la medicación de proteína adherente antideslazamiento”, pronunciado con tristeza mientras se te escurre el móvil al suelo. Lo he probado y su éxito es inmediato. Si no funciona, prueba a borrar accidentalmente algunas fotografías.

TUS FOTOS

Obviamente solo hay dos álbumes de móvil interesantes en el mundo entero: el propio y el de María Sharapova. Ante la imposibilidad de hacerse con el móvil de la rusa, toda esperanza queda puesto en el propio, que recoge en insistentes y recurrentes imágenes nuestros veranos. Sin embargo, el jardín es buena metáfora  en todo esto. Si es bonito inmortalizar esa maravillosa tortilla dominical junto al mar y
la familia, ha de saberse que no lo es tanto guardar para siempre ese primer plano del cemento. El cemento, aún pasado por todos los filtros del mundo, es cemento y nada más que cemento. No hay ninguna posibilidad de que se vuelva interesante. Al igual que las plantas del jardín son bellas, si logras domesticarlas y cercenar sus libertades en el punto justo, las fotografías de tu móvil necesitan de frecuentes podas. Lo contrario podría ser perjudicial incluso para ti mismo.

TODOS LOS CIELOS SON IGUALES

Se llenan las redes sociales estos días de mares y cielos. Si bien el mar muestra a menudo caras muy diferentes, es hora de decir, de una vez por todas, que pasados por el tamiz de la cámara del móvil todos los cielos son esencialmente el mismo.

TODAS LAS PISCINAS SON IGUALES

Si bien los estudiosos no se ponen de acuerdo en el asun- to de los cielos –hay nubes verdade- ramente inquietantes, aunque la tendencia esa de fotografiar los azules-, no hay nada que discutir sobre las piscinas. Aunque refrescante, una piscina solo se diferencia de otra cuando aparece en la foto Irina Shayk, hecho que no sucede todos los días.

TODAS LAS PAELLAS SON IGUALES

Y aquí sí que no hay discusión. Una fuerza jamás descubierta por Newton, ni Einstein, ni ningún otro bateador famoso de los Estados Unidos, nos impulsa a fotografiar con el estómago, como si así pudiéramos capturar el sabor para toda la vida. Pero ocurre que la imagen, por suerte, no transmite más que una serie de cosas a la vista, y aunque sea costumbre extendida la de comer con los ojos, no está más extendida que la de no entender las metáforas.

Vista una paella en Facebook, vistas todas.

FOTOS PROHIBIDAS

Aunque muy a favor de la libertad de los usuarios de cámaras digitales, me siento en la obligación de señalar algunas fotografías que deberían estar prohibidas, si es que no lo están ya. Agosto es tiempo de repentinas muertes y entierros inesperados. Solo hay algo de peor gusto que la moda de fotografiar al muerto en un funeral y es captar a la viuda en plena carcajada. Y siguiendo con los que parecen haber palmado en pleno estío, otra foto inadmisible es la que se hace al mejillón que no se ha abierto en la paella. Si se publica en las redes sociales acompañada de un comentario jocoso de cualquier tipo, saltarse esta prohibición debe acarrear la pena de retirada de cámara durante seis meses.

Norma general: evítense las fotos de comida. Otra norma general: evítense las fotos de mascotas. Un imperativo: evítense siempre y bajo cualquier circunstancia los videos. Grabar videos con el móvil y obligar a amigos o conocidos a verlos íntegramente –todos parecen durar una eternidad- es propio de gente sin alma.

QUÉ FOTOGRAFIAR

Nos queda, en conclusión, la gran pregunta: ¿qué puedo fotografiar? Partiendo de que algunos científicos aseguran que es posible veranear sin estar todo el día sacando fotos con el móvil – al menos lo han probado en gusanos con verdadero éxito, no así con monos, que no han podido contenerse-, hemos de plantearnos algunas preguntas antes de sacar una fotografía: ¿Qué? ¿Para qué? ¿Por qué?

Como norma general y definitiva son muy recomendables los selfies en las chicas guapas, las puestas de sol con barquito, con moderación, entre los que veranean junto al mar, y casi todas las fotografías a tu pareja, siempre que tu novia se llame Adriana Lima, Gisele Bündchen, Karolina Kurkova, o Taylor Swift.