Usos y costumbres del verano

Perder el móvil

Se ha convertido ya en una condición imprescindible para el descanso estival. Sin perder el móvil no es posible disfrutar de las vacaciones. Por razones que desconozco –y me agota inventármelas con este calor-, los teléfonos desaparecen cuando uno los necesita, y aparecen cuando no desearía verlos. En inoportunidad sólo han sido superados por la mensajería instantánea, complemento inevitable de nuestras vidas, si consideramos que nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir. 


Estos aparatos son tan modernos que te permiten recibir cuarenta mensajes WhatsApp simultáneos, mientras suena el pitido de una segunda llamada entrante, tres alertas de Facebook, diez correos electrónicos, dos mil likes en Instagram, una invitación a unirte a Skype, un par de ofertas de empleo, siete solicitudes de amistad en Linkedin, un ‘ahora se habla de’ en Twitter, la alarma de la agenda para recordarte la llamada que ya estás realizando, la notificación de que alguien a quien no conoces ya se encuentra disponible, el tono decadente de que se te está acabando la batería, y un mensaje de texto que te anima a cambiar de gafas; todo ello mientras intentas hablar con tu madre, al otro lado de la línea, sobre cómo coño se quita ese ridículo sonido de las teclas de su móvil. Se reconoce siempre a una madre porque es la que está haciendo esos chasquidos con las teclas de su teléfono, al fondo de la iglesia, al intentar desactivar el sonido.

INCOMPATIBLE
El móvil es un aparato hostil y molesto, incompatible con el descanso, la buena vida, y la amistad. También es incompatible con la paz, el silencio, la democracia, las libertades, los derechos de las almejas, los botellines de cerveza, las canciones de Perales, las guerras púnicas, la ley, y las castañas glaseadas. En síntesis es incompatible con todo menos con la mala educación, las llamadas de emergencia, y las conversaciones con insistentes señoritas robotizadas.
 
EL IMPAGO
Antaño uno recibía las notificaciones de impago de una compañía con sudores y palpitaciones. Y las cartas urgentes que amenazan con cortar el servicio podrían acompañarse de lágrimas e incluso algunos intentos de arrojarse al mar desde lo alto de un gran cañón, presos de la mayor de las desesperaciones. Todo ha cambiado. Hoy cuando te amenazan con cortarte el servicio del móvil por impago, te bajas al bar y pagas una ronda a todos los amigos para celebrarlo. Por desgracia, faltan aún mil avisos –por tierra, mar y aire- para que definitivamente te corten la línea y, aún así, es posible que sigan llamándote para ver si te interesa cambiar de modelo de móvil por un módico precio; imagino que para situarlo en una vitrina en el salón.

EL HUECO DEL ASCENSOR
De mi larga experiencia perdiendo teléfonos, extraigo en conclusión que no hay nada más eficaz que ese pequeño hueco que queda en el suelo del ascensor y por el que solo caben ciertos móviles modernos, las llaves, y doña Letizia. Puedes dejarlo caer suavemente o, quizá, lo que es más eficaz: entrar al ascensor cargado de bolsas, agarrándolo muy fuerte con los dientes, con el firme propósito de que no se te caiga por el hueco del ascensor. 
Mi primer móvil se rompió con la puerta de un coche. Ahora lo pienso, y teniendo en cuenta sus dimensiones, lo asombroso es que no se haya roto la puerta. En realidad, siguió funcionando, aunque la pantalla padecía una suerte de derrame de tinta digital de pronóstico reservado. 

PORTAZOS
Lo llevaba en el bolsillo de un amplio chubasquero. Lo sé. La culpa es mía por vestir chubasqueros. Me senté rápido en el asiento, huyendo de la lluvia. Cerré con fuerza la puerta y me extrañó el armónico rebote. Así que le di más fuerte aún. Al tercer y fallido portazo comprobé que parte del chubasquero se había quedado colgando por fuera del coche, y el aparato se estaba interponiendo en la trayectoria del cierre de la puerta. Este método funciona mucho mejor en furgonetas con puerta corredera lateral.

EN LA PLAYA
Dejarlo encima de la toalla en cualquier arenal del Mediterráneo es otra forma bastante eficaz de perder el móvil y la toalla. He visto a bañistas tratando de desprenderse del móvil lanzándolo a las rocas, pero conviene recordar que el mar devuelve todo lo que le das, así que no es buena idea: tarde o temprano te llamará un besugo para decirte que ha encontrado tu teléfono.

EN SITIOS TURÍSTICOS
Por razones que se me escapan, hay turistas que no quieren perderlo. Así que la mayor parte de los sitios turísticos están demasiado vigilados por policías encargados de que no haya robos de teléfonos móviles. En estos lugares tendrás que decidirte a romperlo tu mismo. En cataratas, cañones, y grandes acantilados, funciona muy bien el selfie colgante: esto es, sacar el cuerpo todo lo que puedas al precipicio mientras estiras al máximo el brazo del móvil. Es posible que se trate de una fotografía póstuma pero quien quiere obtener algo en la vida no ha de escatimar esfuerzos para lograrlo. 

TIPOS DE LLAMADAS
Las llamadas telefónicas del siglo XXI se dividen entre las que son inoportunas y las que son innecesarias. Responder a ellas en la playa, en un barco, o en lo alto de una montaña, en plenas vacaciones, es una decisión personal. La mayor parte de los empleados se enfadan mucho cuando reciben llamadas de sus jefes durante las vacaciones pero la gran verdad es que a mí lo que realmente me molesta es que me llamen mientras estoy trabajando. 

MODO NAVE ESPACIAL
Algunos móviles cuentan ya con un nuevo “modo” que supera holgadamente las ventajas del famoso “Modo Avión”. Se trata de un estado previsto para que los astronautas puedan atravesar la atmósfera en dirección a la luna sin necesidad de estar explicando por WhatsApp a todos los amigos las razones por las que no van a llegar a tiempo esta noche al bar para ver el partido, por muy importante que sea el partido y por muy divertidos que sean los amigos. 
El SM (Spacial Mode, por sus siglas en lituano) se activa automáticamente al comenzar el vuelo espacial cuando te dejas el móvil fuera de la nave. Mi teléfono todavía no lo tiene instalado, pero he conseguido resultados muy parecidos sacando el móvil por la ventanilla del tren en zona de muchas señalizaciones.

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