Sano misterio

Qué buenas en todas las épocas las patatas y las cebollas y los calabacines y los tomates y las aceitunas… cultivados con delicadeza y métodos tradicionales: un poco de tierra hecha comestible gracias a la política de las manos abiertas (la única en la que acabaremos creyendo cuando se desmoronen todas las demás), gracias a las espaldas encorvadas, no reconocidas ni valoradas, gracias a la economía del esfuerzo no especulativo (ese deberle uno el pan al sudor de su frente y no a las fluctuaciones, caprichos y mentiras de los mercados y las instituciones).

Los poemas del suelo, del agua, del aire, de la luz... recitan dentro y fuera de nosotros palabras de vida. La novela de la existencia sencilla que aún guarda memoria y al tiempo nos susurra lo que de verdad es importante. 

Ese sabor que cada vez más es un saber perdido… misterio sano que debemos proteger para que esto, lo que somos, siga teniendo sentido.