Los trenes y el cine

Los trenes y el cine

Todos los días contemplo varios trenes pasar por sus "caminos de hierro". Esta es una admiración desde que yo era un "chiquillo" lo que me llevó a la posibilidad de ver joyitas cinematográficas circulando por ferrocarril de los cines. Porque el tren como decorador del séptimo arte tiene una importancia determinante en las películas, siendo una gran estrella de la pantalla grande. Cito algunas películas de las muchísimas que presencié en las salas de los cines según me vienen ahora a mi mente. En el filme "Breve encuentro" (1945) del director David Lean donde la apariencia de libertad que puede hacer sentir el tren en una persona es utilizada en la mujer protagonista (la actriz Celia Johnson), porque el tren saca a ella de su vida cuadriculada y previsible como un crucigrama y gracias al tren la lleva al amor, a los sentimientos reales. El filme "Unión Pacífico" (1939) realizado por Cecil B. de Mille es un tratamiento del ferrocarril en el género del "western", apareciendo todos los aspectos concernientes al esfuerzo colectivo de la construcción de la vía ferrea, y en la escena en la que el tren descarrila aparatosamente cuando la presencié me dejó amarrado a mi butaca en la sala de cine.

Por su parte el director del "suspense", Alfred Hitchcok, utilizó el tren en varias de sus películas como "Alarma en el expreso" (1938), una obra de espionaje donde unos viajeros deciden pasar la noche en una montaña. Todos viajan en el mismo tren que ha quedado bloqueado. Cuando el tren se pone en marcha desaparece una mujer y se produce un asesinato.

Nadie puede osar poner ya en duda el carisma y el impacto que los trenes consiguen en la cinematografía. Los trenes en las películas se convierten en extraordinarias estrellas del cine gracias a la fuerza e irresistible impacto de sus imágenes. El tren es interesante en el que vagones y demás especies consiguen plenamente una perfecta sincronización entre las acciones dentro y los paisajes que se van viendo a través de las ventanillas. Esto se ve claramente en otra película del mismo director, Alfred Hitchocok, titulada "Extraños en un tren" (1951), donde un joven tenista es tentado por las proposiciones homicidas de un desquiciado que le ha tocado como compañero de tren. 
Por su parte, maravilloso el filme "El expreso de Shanghai" (1932) donde la actriz Marlene Dietrich viaja de Pekín a Shangai para comprarse un sombrero, siendo detenido ese tren de color blanco por los revolucionarios chinos. En la película "El Expreso de Chicago" (1976) el actor Gene Wilder protagoniza a un simpático editor que con el fin de viajar descansadamente toma en Los Ángeles el tren hacia Chicago, pero durante el trayecto se verá envuelto en un intento de asesinato. 

Obviamente el cine refleja adecuadamente esta indiscutible importancia que tiene el tren en la historia cinematográfica.