Lunes 21 de mayo de 2012
última actualización: 09:04
última actualización: 09:04
Última hora:
El 25 del pasado noviembre, cinco días después de las últimas elecciones generales, escribí unas líneas en este mismo espacio donde defendí la opción de Rubalcaba a la secretaría general del PSOE. Creo que la política no es sólo una cuestión de ideas, sino también de las personas que las representan y de sus trayectorias particulares.
Andreas Papandreu, fundador del Pasok (Partido Socialista Panhelénico), tras una larga vida en la que sufríó la persecución y marginación política, llegó a ser primer ministro de Grecia en el año 1981, cuando él tenía 62, y permaneció en la presidencia hasta el año 1996, cuando con 77 años murió de un fallo cardíaco. Algo similar ocurrió con François Mitterrand, que llegó a la presidencia de Francia a muy avanzada edad, o, por citar otro caso reciente, con Helmut Khöl en Alemania.
Últimamente, en los partidos políticos, al ser un bien escaso el concepto de autoridad (auctoritas) entre las clases dirigentes se habla más bien de 'legitimidad' para desempeñar ciertas funciones o cargos orgánicos de representación. Hasta ahora, salvo en las últimas generales, en el PSOE el secretario general era el candidato a la Presidencia del Gobierno.
En este último 38 Congreso se establecen algunos cambios. Se instauran primarias abiertas para la elección de candidatos a la Presidencia. Y el más reciente episodio de primarias en el partido lo protagonizó Tomás Gómez, que se enfrentó a Trinidad Jiménez y le ganó, quedando así 'legitimado' para ser el candidato a la Comunidad de Madrid, con el resultado que todos conocemos. Y no dimite. Si los candidatos futuros van a ir en esa línea, desde ahora apoyo a Rubalcaba. Y no me digan que es viejo, ese truco está ya muy visto. Lo dicho, Rubalcaba, presidente.