Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 20:34
última actualización: 20:34
Última hora:
La crisis económica y la corrupción centraron buena parte de la ofrenda del alcalde de la ciudad, Francisco Rodríguez, al patrono, San Martiño, en la Catedral. En su intervención, Rodríguez quiso transmitir un mensaje de ‘fe no ser humano’.
La ciudad honró ayer a su patrono, San Martiño. En la misa y procesión, además de los que acudieron a la Catedral, estuvieron representados todos los ourensanos por varios concejales de la Corporación municipal, encabezados por el alcalde, Francisco Rodríguez. También como es ya tradicional, a la ceremonia no acudió ninguna representación del BNG.
La Corporación salió del Concello y ‘peregrinó’ hasta la Catedral para participar en la celebración. Rodríguez iba acompañado de los socialistas Ana Garrido, Áurea Soto, Antonio Rodríguez Penín y Agustín Fernández, así como por una nutrida representación ‘popular’ -Javier Rodríguez Nóvoa, Eloína Núñez, Belén Iglesias, Carlos Campos, Odilo Masid, José Luis Sousa y Mario Guede. Después, el alcalde tomó la palabra en el altar mayor de la Catedral para realizar la ofrenda a San Martiño como ‘portavoz da inquedanza e desasosiego dos teus veciños polos tempos difíciles que nos toca vivir’.
‘Mazás podridas’
Rodríguez se refirió a la crisis económica, ‘que destrúe o emprego e con el a estabilidade das familias máis humildes’, pero también a la crisis ‘de valores, que agocha a utopía, estimula a violencia, aumenta a inxustiza e multiplica a corrupción’. Por eso, pidió al patrono ‘bo discernimento para que nestes tempos de confusión sexamos quen de distinguir o grao da palla’. En referencia a la lucha contra la corrupción, añadió que ‘debemos separar con decisión as mazás podridas pero sin conceder ós corruptos o privilexio de mixturarse no mesmo cesto da inmensa maioría dos servidores públicos decentes e honestos, baixo a premisa inaceptable e inxusta de que todos son iguais’. Además, el alcalde transmitió un mensaje de fe en el ser humano y en que ‘finalmente non poderán dominarnos a avaricia, o orgullo, a maldade, o embuste ou a maledicencia’.
