Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 20:34
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No pudo la intensa lluvia vivida en la carrera escolar ni la amenaza de la misma durante la carrera absoluta con los más de 4.000 corredores -4.365 en concreto, 2.647 en la carrera absoluta y 1.718 en la escolar- que finalizaron la prueba, de los 7.898 inscritos para la San martiño de este año.
Los pronósticos habían anunciado lluvia y no se equivocaron en nada, aunque San Martiño podía haber ayudado un poco más a los escolares en detrimento de los mayores.
La carrera cumplió el plan esta blecido, con salida desde el Puente del Milenio a las 11,00 horas para los participantes en la carrera absoluta y a las 12,30 horas para los escolares desde este mismo punto, los rpimeros para recorrer un total de 10 kilómetros homologados por la Real Federación Española de Atletismo y los segundos para afrontar cuatro kilómetros y medio.
Las calles de la ciudad fueron testigo del recorrido de los atletas y aficionados que tomaron parte en la prueba. La carrera de adultos se desarrolló por la Avenida xesús Pousa, Praza da Estación, Avenida de As Caldas, Ponte Vella, Progreso, Tras Alameda, Doctor Fleming, Ervedelo, Avenida de Portugal, ASvenida Marcelo Macías, Avenida de Zamora, Bonhome, Galicia, Fernández Ojea, Lugo, Padre Feijóo, Colón, Moratín, Obispo Carracosa, Praza Maior, Lamas Carvajal, Paseo, Curros Enríquez, Avenida de la Habana, Cardenal Quiroga, Avenida Rodríguez Castelao, Avenida Otero Pedrayo, Curros Enríquez, Ponte Nova, Avenida de Marín, Vicente Risco, Francisco Herrera, Avenida de Santiago, Avenida de As Caldas, Ponte Vella y Pardo de Cela. El recorrido de los escolares, más reducido, puso a prueba también la capacidad de los más pequeños.
Padres e hijos compartieron carrera
Una de las notas repetidas edición tras edición de la San Martiño es la llegada a meta de niños acompañados de sus progenitores. Y es que muchos fueron los padres que se apuntaron a la carrera escolar para no dejar solos a sus vástagos, y de paso dejar claro que ellos todavía pueden afrontar con mucha dignidad una carrera de tanta exigencia como cada año lo es la San Martiño.
