Viernes 3 de septiembre de 2010
última actualización: 17:38
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El abogado, empresario y preso (como se autodefinió) Mario Conde participó ayer en el Foro La Región con una conferencia sobre ‘El liderazgo social y político en una sociedad de crisis’. ¿Qué crisis? Ante todo ‘de valores’. Conde abogó por desterrar el discurso de la eficiencia económica por el de la social, que la sociedad civil reclame su protagonismo y no deje todo en manos de financieros y políticos, que el crédito de una comunidad no se deje en manos de la avaricia. En síntesis, apeló a una ‘arquitectura moral’ porque ‘el problema no es el dinero, es la utilización del dinero’.

A pregunta de un espectador, Mario Conde dijo no ser un nuevo líder social ni querer ser líder de nada. Pero sea como fuere, por liderazgo, admiración, fascinación o simple curiosidad, el público respondió en masa a la conferencia que impartió en el Foro La Región. Sin un guión prefijado y con la experiencia personal como base argumental, el abogado y empresario desgranó con una oratorio implecable y acaparadora (con la que se ganó más de un aplauso) su visión personal de una ponencia que llevaba por título ‘El liderazgo social y político en una sociedad de crisis’, y que sintetizó nada más empezar en una contundente idea: ‘Ausencia de liderazgo’.
¿Por qué?, ¿qué hacer?, ¿hacia dónde vamos? Una clave. La dijo Mario Conde. Estamos en una sociedad en crisis, pero ¿qué crisis? ‘No económica, sino crisis de valores’, aseguró. Una situación, por otra parte, que no viene ni de anteayer, ‘son lodos de unos polvos’. El discurso de eficiencia económica, que ya primaba cuando en sus años jóvenes se adentró en el mundo de la banca, no debe ser, dijo, la norma a seguir, ‘una comunidad lo que tiene que buscar es la eficiencia social’, la sociedad tiene que darse cuenta, apeló, que ‘el crédito de una comunidad no se puede dejar en manos de la avaricia’. Así que más allá de una mala situación económica como la actual, el problema está en la base: hay que volver a educar en valores. ‘El problema no es el dinero, es la utilización del dinero. Hemos perdido el sentido humano de la existencia. Vivimos en una sociedad donde lo único que cuenta es lo conveniente, pero lo único que es conveniente es lo digno. La sociedad que renuncie a esto está condenada a que la lidere la mediocridad’, entendiendo por mediocre, en palabras del empresario, el que no conoce el valor de la dignidad, el que arrienda la dignidad por lo conveniente.