Lunes 15 de marzo de 2010
última actualización: 15:36
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Primero fueron las grandes compañías textiles las que se marcharon a producir fuera y ahora cada vez lo hacen más las medianas -sobre todo a Portugal-, lo que deja a los talleres textiles ourensanos cada vez con menos clientes. El país luso cuenta con mano de obra más barata, ya que los trabajadores ourensanos cobran unos 700 euros, frente a los 500 que perciben en Portugal. No obstante, la reducción de la carga de trabajo dificulta la continuidad de estos negocios y entre diciembre y enero han cerrado tres en Ourense

Las dificultades que atraviesan los talleres textiles ourensanos continúan agravándose. La marcha de grandes empresas a confeccionar sus prendas en el extranjero ya dejó a los talleres productivos ourensanos sin buena parte de su carga de trabajo, lo que provocó un fuerte reajuste -con numerosos cierres-, mientras los que quedaron se vieron obligados a recurrir a medianas empresas de moda para subsistir.
No obstante, ahora también estas firmas se están marchando a producir al extranjero, fundamentalmente a Portugal, lo que está complicando aún más la situación que atraviesan los talleres ourensanos. Y es que en el país vecino los sueldos de los trabajadores son notablemente inferiores a los de aquí, a pesar de que los de Ourense son ya bajos. Un empleado de un taller textil -la mayoría son mujeres- perciben unos 700 euros, pero en Portugal cobran unos 500.
Pago, a la entrega
De hecho, el país luso es ahora el lugar donde las compañías concentran su producción, pues cobran una vez entregan la mercancía (a diferencia de China o India, que requieren el pago por adelantado, algo a lo que no pueden hacer frente en la actual situación económica).
El presidente de la Asociación de Talleres Textiles de Ourense, Vitaliano Falivena, cuestiona este nuevo modelo de producción, en el que se pretenden dejar en Galicia las actividades vinculadas al diseño y se llevan fuera las de producción. “Cada vez estamos más abandonados”, apunta, cuestionando que desde la Administración “ni se molestan en recibirnos”, a pesar de que el conselleiro de Industria, Javier Guerra, tiene empresas en este sector.
Falivena asegura comprender la posición de los empresarios que buscan la mayor rentabilidad para sus negocios, pero argumenta que la Xunta debería exigir que las empresas a las que otorga subvenciones mantengan su producción aquí y que ese dinero se reinvierta en la economía gallega. De hecho, con el anterior Gobierno del bipartito habían alcanzado un preacuerdo para aplicar esta medida, pero nunca se puso en marcha. También reprocha a la Administración que no encargue los uniformes o productos textiles de diversos servicios públicos a empresas que los confeccionen aquí.