Viernes 10 de febrero de 2012
última actualización: 17:41
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Después de tres días, la Mostra de Oportunidade echó el cierre. En la última jornada, nos propusimos completar el vestuario con el que acudir a un a boda desembolsando el menor gasto posible.
Pregunta: ¿se puede uno vestir, con el mínimo gasto, en la Mostra da Oportunidade para, digamos, acudir a una boda y no ser el centro de atención, la comidilla, el hazmerreír? Es posible. Después de dos días abierto, el recinto de Expourense lucía ayer todavía de una amplia gama de artículos. Empezamos. Si este periodista fuese mujer, el abanico de opciones para brillar con luz propia en la boda es más amplio. De hecho, las alternativas resultan tan inauditas y variopintas, que por 15 euros –hasta dónde hemos llegado, ¿verdad?– se puede adquirir un traje de chaqueta y pantalón e irrumpir en el casamiento con las hechuras con que la ministra Chacón apareció en la Pascua Militar.
Pero pongamos que este periodista no es ministra, por lo que prefiere acudir en vestido a la gala. Tanto mejor, hombre, porque en cuestión de vestidos –cortos, largos, horripilantes, hacendosos...– incluso podría presentarse en la iglesia habiendo gastado en uno 10 sórdidos y pordioseros euros. Pura y desnuda bicoca. Podría gastar incluso menos, pero vamos a una boda, no a la recolecta de la fresa en El Ejido (Huelva). El –o la– periodista suma al conjunto una camisa por otros 15 euros.
En la sección de zapatería, por otros 15 euros, la calzan a una. Si no posee clase ninguna, por cinco. No son unos Manolos, pero le recordamos dónde estamos. Aunque una cosa hay que decir: pese a que el evento se llama Mostra da Oportunidade, y el lujo y el glamour destacan por no estar presentes, los asistentes buscamos entre las perchas con la esperanza de hallar traspapelado un Versace, que si en otro lugar valdría 20.000 euros, aquí podría costar 20. No faltan los complementos, los abalorios, los detalles ocultos.
