Miércoles 8 de febrero de 2012
última actualización: 18:29
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Lejos de aminorar la fiesta, después del día Grande, Laza vivió ayer un intensa jornada con 'Arde a Picota' y el desfile de carrozas.

Por la mañana, las calles del municipio fueron abordadas por las carreras y alardes de los peliqueiros veteranos. Haciendo sonar sus chocos y azuzando sus zamarras, los peliqueiros mayores de 40 años, hicieron un sobreesfuerzo y se enfundaron el traje para protagonizar un elegante pasacalles que fue aplaudido desde ventanas y balcones.
Charangas y comparsas animaron la fiesta durante toda la jornada aunque, a medida que pasaban las horas, una ola de tristeza fue abnegando calles y plazas. '¡Non pode ser que remate xa a festa!', lamentaba un grupo de corsarios que, no dudó en salir a la calle para encabezar el último un desfile de comparsas del año.
Una pasarela colorida que, a partir de las siete, se tiñó de negro para asistir a la lectura del testamento del burro, una crítica satírica de los acontecimientos más relevantes sucedidos durante el año, que terminó con el entierro del Entroido y el luto de los peliqueiros.