Lunes 21 de mayo de 2012
última actualización: 13:24
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El Gobierno de España, a través del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM) y la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS), invertirá más de 1.328.000 en la puesta en valor del río Barbantiño a su paso por “O Bañiño', en el municipio de Punxín, aprovechando las aguas sulfurosas de la zona y creando espacios verdes.

Así se lo trasladó el propio presidente del organismo de gestión de la cuenca, Francisco Fernández Liñares, al alcalde, Alfredo Cruz, durante la reunión que mantuvieron, y a la que asistió uno de los autores del proyecto, el arquitecto Óscar Gónfer.
Con esta actuación, la administración hidráulica “pretende facilitar el aprovechamiento del agua termal en superficie, buscando la pendiente natural con plataformas en las que se acondicionarán zonas de baño y que se alternarán con espacios verdes y áreas de descanso.', indicó el presidente de la Confederación.
El manantial termal proveerá las diferentes áreas de baño con cinco litros de aguas sulfurosas bicarbonatadas por segundo, a una temperatura superior a los 27 grados centígrados. Los senderos que las comunicarán entre sí estarán debidamente acondicionados para el descanso y contarán con un parque de juegos para niños y estanques.
REFERENTE
El diseñador del complejo, Óscar Gónfer, señaló que “las obras se desarrollarán sobre una parcela de 4.200 metros cuadrados de superficie para construir un complejo de 1.766 metros cuadrados, con el máximo respeto y sensibilidad hacia el entorno natural, y por ello se escogerán las especies arbóreas y herbáceas más adecuadas para este espacio'. Francisco Fernández aseguró que “se trata de un proyecto que se convertirá en señal de identidad y referente turístico no sólo de Punxín, sino de toda la comarca carballiñesa y también será un ejemplo de desarrollo sostenible'.
Obras previstas por el bipartito
La tranformación del “Bañiño' de Punxín en un complejo termal estaba contemplada en los presupuestos de la anterior Consellería de Medio Ambiente de Desenvolvemento Sostible, que dirigía el carballiñés, Manuel Vázquez, que encargó un estudio previo para el aprovechamiento del manantial termal.