Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 20:34
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Manuel Carballo Eire es un empresario ourensano afincado desde el año 1978 en Chile, aunque mantiene intereses empresariales también en la ciudad. Pasa la mayor parte del año en Santiago de Chile. Allí debería estar tal día como hoy, pero el terremoto que el país experimentó el 27 de febrero frenó sus planes de viaje. Y le evitó vivir en sus propias carnes un momento que para él ya no hubiese sido inédito.

'Yo viví el terremoto de marzo de 1985, que fue de grado 6,9 y del que me acuerdo muy a menudo por la sensación de impotencia que pasé', hace memoria el empresario. De aquel día, 'el ruido de la tierra y el olor a quemado del cemento contra el cemento, los mantengo todavía presentes en mi cabeza'.
En esta ocasión, días antes de que la tierra volviese a temblar, y lo hiciese con una fuerza de 8,8 grados en la escala de Richter, 'yo llegué a España para pasar algunos jornadas'. Pocas. De hecho, el día del terremoto 'ya tenía que estar. He tenido que retrasar el viaje hasta el día 12', indica Carballo Eire.
El temblor, sin embargo, no dejó de perjudicar sus negocios. 'Los daños que me afectaron a mí -confiesa- fueron poco para lo que pudo haber sido. Mi piso por dentro quedó muy deteriorado; el edificio corporativo de las ópticas donde trabajo, si bien no quedó afectado en su estructura, es cierto que las oficinas presentan un estado lamentable'.
La cadena de ópticas que Manuel Carballo Eire tiene a lo largo del país sudamericano incluyen también la ciudad de Concepción, donde se registró el epicentro del temblor. Allí 'aún no hemos podido entrar y no conocemos la envergadura de los desperfectos que se han producido'. Ello, como consecuencia de estar emplazadas en el corazón de centros comerciales. Los negocios ubicados a pie de calle, si bien registraron destrozos, 'ya hemos empezado a abrirlos al público'.
Normalidad en el hotel
El Hotel Kennedy, que se levanta en la avenida con el mismo nombre, es otro de los negocios del empresario ourensano. Está en la capital del país y cuenta con 133 habitaciones. 'Afortunadamente -afirma- no quedó afectado en su estructura tras el terremoto', aunque el hecho de que se hubiese cerrado el aeropuerto de la capital tuvo como consecuencia 'la cancelación de un buen número de las reservas'.