Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 20:34
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Los diputados y senadores gallegos tienen como principal fuente de ingresos su trabajo en el Parlamento. En muy pocos casos desarrollan actividades profesionales privadas por las que reciben alguna remuneración.
Los diputados y senadores gallegos en el Parlamento nacional viven de su nómina, una nómina generosa en comparación con la del común de los mortales, pero que en la mayor parte de los casos es su única fuente de ingresos. Muchos han tenido que renunciar a actividades laborales privadas al asumir la condición de parlamentarios. Una decisión que tiene una doble motivación: por un lado por las suspicacias de los votantes que son en última instancia a quienes tienen que rendir cuentas de su actividad parlamentaria, y por otro lado por la línea impuesta desde los partidos que no quieren que las ocupaciones empresariales privadas interfieran en la labor del diputado o senador, o que incluso lleguen a convertirse en noticia de portada de algún periódico.
De hecho son muy pocos los que redondean su sueldo con otras actividades. Tan sólo los diputados Celso Delgado, Olga Iglesias, Domingo Tabuyo, y los senadores Miguel Pérez de Juan y Dolores Pan Vázquez reconocen actividades remuneradas al margen del Congreso y el Senado. Lo que sí es cierto es que la gran mayoría son invitados frecuentemente por los medios de comunicación para participar en tertulias o a escribir en los periódicos. En algunos casos lo hacen sin remuneración alguna, pero en otros casos sí cobran este tipo de colaboraciones.
Actividades compatibles
El diputado ourensano Celso Delgado es administrador único del despacho de abogados que lleva su nombre, aunque el trabajo del mismo recae en una abogada contratada para mantener el bufete abierto. Delgado explica que la actividad parlamentaria es un paréntesis en la vida profesional de muchos de los que hoy ocupan un escaño y que mantener un contacto con su profesión les permite reciclarse y estar preparados para regresar a la vida laboral una vez que terminen sus funciones políticas. 'El Congreso se tiene que parecer a lo que hay en la calle, con personas que tienen profesiones muy distintas, y lo normal es que mantengan las actividades sin menoscabo del trabajo parlamentario', afirma Delgado Arce.