Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 07:41
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Una persona al final es más o menos lo que quiere ser, aunque llegue siempre a donde quiera, pero absolutamente en la capacidad de superación humana en grado de esfuerzo personal lo puede conseguir.
En este momento que todo parece oscuro y poco prometedor con tanta crisis que estamos pasando deberiamos renunciar y desterrar rencillas y rencores, eliminar las envidias y las oscuras competencias.
Todo debería olvidarse. El diálogo, la razón y el sentido común deberían ser nuestro norte. '¡Así te ven, así te tratan', dice el refrán.
Deberíamos ser solidarios compañeros y aún mejor, buenos amigos, enseñar a conducir, que es lo que deseamos todos. Ser verdaderos profesionales de la enseñanza de la conducción.
Nuestra imagen ante la sociedad debería ser clara y diáfana, recordando que nuestra misión es formar buenos conductores para que en un próximo futuro no existan más víctimas en la carretera y disminuir en lo posible los accidentes de tráfico, que son una ruina para el país y también para las compañías de seguros. Esto sería nuestra mayor ilusión, esperando que la sociedad colabore para lograr una verdadera seguridad vial.