Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 19:37
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Tres golazos en la segunda mitad de Leo Messi dinamitaron las aspiraciones del Valencia en el Camp Nou. El argentino volvió a salir al rescate de un Barcelona que no atraviesa su mejor momento y al que le cuesta solventar sus partidos.

El conjunto azulgrana volvió a evidenciar que no anda fino, en la que probablemente fue la peor primera parte en el Camp Nou de la era Guardiola. Ni rastro de Xavi e Iniesta en la creación, ausencia de movilidad de los futbolistas de arriba, constantes imprecisiones en la circulación de balón... Y sólo una jugada elaborada, la que acabó con una asistencia de Messi al espacio y un disparo desviado de Pedro en 45 minutos de juego. El resto lo puso el Valencia, intenso, veloz, ambicioso y atrevido hasta que le flaquearon las fuerzas.
El Valencia presionaba muy arriba y ahogaba la salida del conjunto azulgrana, que además no pudo contar con el jefe de la defensa, el capitán Puyol, baja de última hora por unas molestias en la espalda.
Los locales sufrían para contener las acometidas de los de Emery y además no podían imponer, al no ser los dueños del balón, ni el ritmo ni la pausa necesaria para cambiar el signo del partido. Sin embargo, al Valencia le faltó precisión en la definición en los metros finales y el Barcelona escapó vivo del primer acto.
Todo cambió en la reanudación. En el enésimo intento de redimir a Henry, Guardiola sacó al francés y quitó a Bojan. Titi se convirtió en el delantero centro , con una línea formada por Pedro, Messi e Iniesta guardándole la espalda.
Henry se enchufó al partido y enchufó al Barcelona, que se adueñó del balón, metió un par de marchas más y puso cerco a la portería valenciana. Pero si Henry fue la causa, Messi fue el efecto. El argentino avisó a los cinco minutos y mató a los diez de la segunda, con un eslalon marca de la casa en el que dejó sentados a Banega, Bruno y Dealbert antes de batir por bajo al guardameta extremeño César.