Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 16:06
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El delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro, ha insistido hoy en que no hay razones ‘que nos hagan pensar’ que pueda producirse una acción terrorista en el Año Santo, porque aunque ‘hay personas que se dedican a eso, pero espero que estas no vengan a Santiago de Compostela’, dijo.

Antón Louro considera que Santiago tiene unos indicadores de seguridad ‘muy favorables, es una ciudad muy segura y en el 2010 tendrá una seguridad sostenible, que espero que se mantenga en el futuro’, indicó.
Louro presidió esta mañana la segunda reunión del Organo de Coordinación Superior del Plan Director de Seguridad del Xacobeo 2010, que fue presentado en septiembre pasado, y que tiene como objetivo mantener la seguridad ante la previsión de la llegada a Galicia de ocho millones de visitantes durante el Año Santo.
El nivel de alerta pasará a lo largo del año de alto a muy alto, aunque habrá un dispositivo especial cuando llegue a Compostela el Papa, Benedicto XVI, en el mes de noviembre, o en cualquier evento especial como fue la reunión de ministros de Transportes de la UE en A Coruña, o en la comisión de Educación y Cultura de la Eurocámara que se celebrará en Santiago.
En ese sentido el delegado del Gobierno recordó que ya existe un amplio despliegue en la ciudad, en su entorno y en los distintos caminos de peregrinación a Compostela, que irá incrementándose paulatinamente.
Para Antón Louro la cifra de policías nacionales que atienden las necesidades de seguridad en la ciudad de Santiago de Compostela se acerca al medio millar, a las que sumó el número de agentes de la Guardia Civil para la vigilancia de las rutas del Camino con la incorporación de patrullas de seguridad ciudadana, escuadrones de caballería y patrullas del SEPRONA, que suman otros 3.200 agentes.
Advirtió, en una rueda de prensa en la que estaba acompañado por el alcalde de Santiago, Xosé Antón Sánchez Bugallo, y por Santiago Villanueva, director general de Emergencias e Interior de la Xunta, de que a partir del primero de abril los peregrinos que acudan a la catedral no podrán entrar en el recinto religioso con mochilas, también se limitará el aforo a la capacidad que tiene el propio templo, que se sitúa en el entorno de las 1.200 personas.