Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 20:34
última actualización: 20:34
Última hora:
La línea de alta velocidad entre Ourense y Vigo cuenta ya con la declaración de impacto ambiental, publicada en el Boletín Oficial del Estado en su edición de ayer.

El trazado sometido a estudio contaba con cuatro variantes, las llamadas Carballiño Norte y Sur y Cerdedo Norte y Sur. Si bien los técnicos del Ministerio de Fomento se habían decantado inicialmente por la solución Carballiño Sur-Cerdedo Sur, los de Medio Ambiente, después de haber analizado las alegaciones presentadas al trazado (más de 1.400), la cambian por la denominada Carballiño Norte-Cerdedo Sur, al considerar que es la que tiene un menor impacto ambiental, e incluso introduce unas modificaciones con respecto a lo planteado por Fomento.
La alternativa seleccionada tiene un total de 54 kilómetros, entre las localidades de Carballiño y Barro (Pontevedra). Afecta a los municipios de Carballiño, Irixo, Boborás y Beariz, en Ourense, y Forcarei, Cerdedo, Cotobade, Campo Lameiro, Moraña y Barro, en Pontevedra. Se trata del tramo de nueva construcción de los tres que integrarán la línea Ourense-Vigo, ya que aprovecha 20 kilómetros del trazado Ourense-Santiago y otros 40 del Eje Atlántico. En total, la distancia entre ambas ciudades será de 114 kilómetros.
El estudio publicado ayer determina las precauciones ambientales que se deben adoptar en la ejecución de la línea, particularmente en los espacios protegidos: las sierras de Candán y Cando (que salva bajo túnel) y el río Lérez (sobre el que pasa en viaducto).
En concreto, en la provincia de Ourense se ha adoptado una modificación al paso de la línea por Cangues, en O Irixo, consistente en la prolongación de la salida del túnel para evitar el impacto sobre el núcleo poblacional. Asimismo, el ministerio requiere que se adopten medidas complementarias para minimizar la afección. También propone medidas que reduzcan los ruidos en Porto Lama y Cerdeira de Abaixo. Los elementos patrimoniales que pudieran verse afectados son los molinos de Santiso y Cerdeira de Abaixo, situados a menos de 50 metros de viaductos o trincheras.