Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 17:04
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La de ayer fue una noche de sobresaltos para los vecinos del número 2 de la avenida de Marín (cruce con Alfredo Brañas). A las cinco de la mañana, la Policía llamaba al timbre de cada una de las 28 viviendas del edificio para ordenar el desalojo. Un incendio en el garaje obligaba a adoptar esta decisión como medida de seguridad, puesto que el fuego en un garaje puede acabar convirtiéndose en un auténtico infierno.

Los bomberos -se desplazaron todas las unidades disponibles en ese momento (11 efectivos)- accedieron por las dos entradas del garaje (avenida de Marín y Alfredo Brañas) y lograron controlar el fuego, que finalmente se saldó con cinco vehículos afectados por las llamas (incluida una moto seriamente dañada por las elevadas temperaturas registradas durante el incendio). Además, varios automóviles sufrieron desperfectos por el humo y desprendimientos de tuberías, aunque la cuantificación de los daños se producirá después de que los peritos revisen el estado de los mismos. La intensa humareda llegó también a los locales comerciales (una inmobiliaria, una tienda de neumáticos, una mercería, una peluquería y una tienda de animales), cuyas entradas estuvieron acordonadas durante buena parte de la mañana.
LA INVESTIGACIÓN
El incendio se originó en el sótano tercero -el garaje tiene tres plantas-. La hipótesis con la que ayer trabajaba la Policía era la de que el fuego se hubiera iniciado en uno de los dos vehículos más afectados por las llamas -un Mercedes y un Peugeot-, posiblemente por un fallo eléctrico (un cortocircuito), dado que, según fuentes de la investigación, no se han encontrado indicios de que el incendio pudiera haber sido provocado. En todo caso, y para aclarar las circunstancias en que se produjo el fuego, la Policía Científica estuvo recogiendo pruebas en el garaje durante buena parte de la mañana.
Además, los bomberos realizaron varias mediciones de humo para comprobar los niveles en el garaje, antes de permitir a los propietarios entrar para revisar el estado en el que se encontraban sus coches. Así, y a pesar de que el incendio quedó extinguido a las seis y media de la mañana, a mediodía todavía no estaba permitido el acceso. A las puertas del garaje, los vecinos temían los daños que el humo y las elevadas temperaturas pudieran haber ocasionado a sus vehículos. No en vano, según explicaron ayer los bomberos, en incendios de estas características se pueden llegar a alcanzar temperaturas de entre 400 y 600 grados, a partir del momento en el que dejan de funcionar los elementos de ventilación, tras ser afectados por las llamas.