Sábado 4 de febrero de 2012
última actualización: 13:18
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A 534 kilómetros de Ourense, el incendio de Laza se conviertió tan sólo en un pequeño punto de luz en una de las pantallas de seguimiento que la Dirección General de Protección Civil tiene en su sede central de Madrid.
Desde este lugar se realiza una vigilancia continua de todos los incendios forestales que se detectan en cualquier parte del país. Un grupo integrado por 30 personas se turna a lo largo del día para procesar toda la información que llega hasta la sala de datos. A veces son avisos que proceden del personal de Protección Civil o fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. En otras ocasiones, la información llega por satélite, a través del Meteosat-8 o bien del Modis, un sensor que viaja a bordo de los satélites de la NASA.
La alerta es inmediata y los equipos de Protección Civil analizan la intensidad del fuego y su posible evolución durante las próximas seis horas. Esta última semana, Ourense concentró casi toda su atención, ya que los índices de riesgo situaban a la provincia como la de mayor peligro. Los temores se hicieron realidad y, al menos, hasta 16 concellos se vieron afectados por las llamas. En realidad el número pudo ser superior, ya que los satélites sólo registran los que afectan a una superficie de unas determinadas proporciones o generan una temperatura lo suficientemente elevada como para ser detectada en las pasadas que realizan sobre España.
Como se trata de una competencia que está transferida a las comunidades autónomas, a veces su misión sólo consiste en dar el primer aviso y hacer un seguimiento de la evolución del fuego. Cuando los incendios alcanzan unas determinadas proporciones o amenazan núcleos de población se coordina con los gobiernos autónomicos la contribución que pueden realizar a la extinción del fuego.
ATENCIÓN A LAZA
El incendio de Laza se ha convertido en el de mayores proporciones del verano, por eso ha sido al que han destinado mayores medios desde el Estado: tres helicópteros, seis autobuses, 315 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), 18 autobombas, cinco nodrizas, 20 vehículos ligeros, dos ambulancias, cuatro vehículo de transporte, diez camiones, cinco vehículos de comunicaciones y un camión cisterna, casi todo material de la UME.