Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 19:37
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El presidente francés, Nicolas Sarkozy, confirmó sus planes de retirar la nacionalidad a franceses de origen extranjero que atenten contra policías y gendarmes, y de llevar a cabo una reforma legal que permita expulsar a inmigrantes en situación irregular. El Palacio del Elíseo detalló en un comunicado que durante los diez primeros años tras la adquisición de la nacionalidad se les podrá retirar a los naturalizados franceses de origen extranjero que hayan atentado contra la vida de policías y gendarmes.

La calificación penal de esos atentados contra representantes de la autoridad pública se endurecerá, y sus autores recibirán castigos de 30 años de prisión, condena que no podrá ser reducida.
En contra de lo que pretendía el ministro del Interior, Brice Hortefeux, finalmente no se retirará la nacionalidad a los naturalizados condenados por poligamia, según explicó el titular de Inmigración, Eric Besson, porque después de un examen jurídico se ha considerado que esa posibilidad sería censurada por el Consejo Constitucional. No obstante, Besson avanzó que se van a 'agravar las penas' por poligamia.
El comunicado precisa que habrá una reforma de la ley de inmigración 'para facilitar conducir hasta la frontera a extranjeros en situación irregular, incluidos, en circunstancias particulares, a ciudadanos de la Unión Europea'. En los casos de ciudadanos comunitarios, justifica la reforma de la ley para cuando planteen una 'amenaza para el orden público, en ausencia duradera de medios de subsistencia o de abuso del derecho de libre circulación'.
Por último, se prevé reforzar los poderes de los gobernadores civiles (prefectos) para que puedan ordenar la evacuación de campamentos ilegales. Durante el fin de semana miles de franceses se manifestaron por todo el país epara protestar por los planes del Gobierno y, en concreto, por las últimas expulsiones de gitanos, principalmente de origen rumano.