Sábado 11 de febrero de 2012
última actualización: 20:34
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No hay días perfectos. En cambio, una jornada negra brota en cualquier esquina entre el lunes y domingo. Claramente las matemáticas, que están en todas partes, afirman que existen días con predisposición a ser aciagos. Llevan la marca.

Un día de feria, por ejemplo, es un magnífico día para que cuaje el infortunio. Es difícil que desaparezcan menos de veinte carteras en la ciudad. 'En la Policía Local, los días 7, 17, 26 de cada mes recibimos una media de cuatro o cinco ciudadanos que acude a interponer una denuncia por robo', señalan fuentes de ese cuerpo. Pero cuando a uno le roban la cartera, el mundo no se acaba en la Policía Local, sino que continúa por la Policía Nacional. Ahí la media es parecida. 'Cinco carteras es lo habitual, aunque en la última feria de agosto ocurrió algo extraordinario'. ¿Diez, veinte, cien, mil? 'No hubo ninguna denuncia', enfatiza sorprendido ?para bien? un portavoz de la Comisaría. Lógicamente, eso no significa que no se produzcan hurtos. De hecho, 'una mayoría de ellos se producen sin que a continuación la víctima presente denuncia', porque por norma general la documentación se salva del naufragio. Cuando uno toma la determinación de acudir a dependencias policiales 'es porque en la cartera iba todo. El documento de identidad, las tarjetas de crédito, la tarjeta sanitaria, el dinero en efectivo...'. Un desfalco importante, clara señal de un malísimo día. Pero no hay mal que dure cien años. Si el día de feria tiene todo a su favor para que las cosas salgan al revés, el día siguiente en ocasiones acude al rescate. Es un día de gratas sorpresas. 'No falla, pasada la feria, llegan a dependencias policiales una docena de carteras', dicen desde la Policía de Ourense. Aparecen debajo de los coches, en los baños de los bares, debajo de los contenedores. Casi siempre, debajo de algo, ese espacio discreto al que el ladrón la lanza procurando discreción. 'El carterista que sabe de qué va esto, sabe que tiene que deshacerse inmediatamente de una cartera con documentación porque es la principal prueba de cargo contra él si lo sorprenden', señalan desde la Policía Local de Carballiño. Aquí también saben de qué hablan. La Fiesta del Pulpo o la Fiesta de los Mayores son, por historia, escenarios perfectos para la sustracción de carteras. Eran. 'Este año no se denunció un solo robo. Actuamos preventivamente y llenamos el recinto con carteles de video-vigilancia. Se abstuvieron'. Mano de santo. Fuera de los grandes días, es decir, cada día 16 y 31, muy bien tiene que darse todo en las ferias de Carballiño para que no se denuncie la desaparición de dos o tres carteras.