Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 11:42
última actualización: 11:42
Última hora:
En mayo de 2010 se convirtió en el quinto rector de la Universidad de Vigo y justo un año después hace balance de su gestión.

En el último Claustro quedó claro que cualquier trabajador puede reclamar lo que considere y que la Universidad no puede aumentar ahora las pagas extras porque sería ilegal. Pero, ¿no cree que da mala imagen hacer ese debate público con el plan de ajuste que tienen ustedes encima?
Esto es un reflejo del modelo que tienen algunos de la Universidad y del modelo que tiene el gobierno. Es un ejemplo muy claro, no fue solo la propuesta de un profesor que le dedicó mucho tiempo a este asunto, sino que estaba apoyado por firmas de la oposición. Son temas que pueden ser importantes en lo individual, pero me preocupan las cosas más globales y más estratégicas. Además, para eso está el espacio sindical pero cuando las sentencias son en contra y no se gana en los juzgados se quiso politizar y desviar la responsabilidad de ese fracaso hacia el Rectorado. Aunque era un asunto que no se podía votar, mi idea es que cuando hay firmas y la gente quiere hablar y debatir busquemos las fórmulas para que se expresen, de todo se aprende y no hay nadie en posesión de la verdad absoluta. Con la que cae puede parecer obsceno, pero era una reivindicación que llevaba muchos años, se hizo en tiempos de bonanza. Y que la oposición utilice el recurso de decirme que incumplía una promesa electoral, cometería una ilegalidad, la orden del Ministerio de Hacienda y los jueces están por encima de la opinión que podamos tener.
Lo más importante es que es muy difícil ir a Bruselas y tener audiencia por muy importante que se sea; en Bruselas la gente no va a una reunión, salvo las que dicta el protocolo, a menos que se tenga algo que contar. Un insignificante rector no es más que un rector, si tuvimos mucha audiencia es porque había algo que contar, que llamaba la atención y era un proyecto calificado como excelente. Eso es algo que para los noruegos o los suecos no es habitual, a veces se nos ve como muy individualistas o demasiado atomizados, y que una iniciativa de cooperación tan grande surja en esta zona pues llama la atención y ven que se puede trabajar con nosotros. Estos movimientos sociales que está habiendo en España es un producto fundamentalmente de la desconfianza en las instituciones que han perdido credibilidad y eso se gana con la cooperación, independientemente de la posición en la que estés, para obtener resultados y que los ciudadanos puedan vivir, trabajar, es lo que tenemos que superar en España. Por eso el Campus do Mar no es solo un proyecto bueno en sí mismo, sino que también es importante por lo que supone de remar en la misma dirección.