Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 11:42
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Julio Touza es un reconocido arquitecto de prestigio internacional con un estudio situado entre los grandes de Europa y con edificios que dibujan el nuevo panorama urbano de ciudades de Marruecos, Brasil o Vietnam. Y sin embargo sus edificios se hacen pequeños en comparación con la gesta (que ya relató La Región) de su abuela Lola y sus tías Amparo y Julia. Estas tres mujeres ayudaron a salvar cientos de vidas de judíos que huían de los nazis desde Ribadavia hasta Portugal. Julio Touza conoció la historia hace sólo seis años y desde entonces se sigue sorprendiendo del valor de aquellas mujeres. La recuerda en esta entrevista.

¿Cuándo descubre la historia de su abuela Lola y sus tías Amparo y Julia?
Fue en el año 2005 cuando se publica el libro 'Camiños de ferro' de Antón Patiño, que hablaba de su gesta. Yo desconocía todos los detalles y por eso lo primero que hice fue intentar ponerme en contacto con el editor y autor de la obra, pero ya había muerto. A pesar de que conocía la historia desde el año 1964 había hecho un juramento con mi abuela y mis tías para no publicarla hasta que todos hubieran muerto.
¿En su familia nunca llegaron a sospechar de esta actividad de su abuela?
Nunca supimos nada. Ni siquiera sé si mi padre llegó a estar enterado de aquello. Mis hermanos y yo siempre vivimos con mi abuela y mis tías. Vivíamos allí porque las adorábamos y ellas a nosotros. Por la noche dormían en una habitación muy grande de unos 200 metros cuadrados a la que llamábamos La Timba, porque había sido el salón de juegos del Casino antes de que lo cerraran. Cuando éramos pequeños a veces nos ponían una cama en esa habitación. Ellas hablaban en voz alta, pero a veces bajaban la voz para que no las oyéramos. Pero claro, no podíamos imaginar el tipo de actividades que realizaban, como tampoco supimos hasta años después que debajo de la cantina tenían un zulo en el que escondían a los judíos antes de sacarlos del país, o una habitación oculta en el fallado de la casa donde sé que tuvieron mucha gente escondida de uno y otro bando durante la Guerra Civil.
¿A cuántas personas cree que pudieron ayudar a escapar?
No lo sabemos, pero como me dijo en una ocasión el presidente de Israel, aunque fuera una sola persona sería una gesta heroica. El nivel de reconocimiento más alto de Israel, similar a la santidad en la religión católica, es nombrar a alguien Justo entre las Naciones y me consta que han iniciado el proceso para darle ese reconocimiento a mi abuela. Algunas personas que han estudiado este caso creen que fueron más de 500. Por lo que yo fui descubriendo sé que fueron muchos. Tengo un testimonio de una persona de 90 años, que aún vive y que reside en Venezuela, que me contó cómo una noche ayudó a mi abuela a sacar a dos judíos desde Ribadavia a Portugal.