Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 11:42
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Un hombre de 61 años asesinó el lunes a su pareja sentimental con una escopeta de caza en Roquetas de Mar (Almería), y posteriormente se suicidó. La víctima -cuyas iniciales corresponden a J.I.- de 33 años y origen ruso tenía un hijo de siete años con el presunto autor del crimen, un ciudadano español. El hijo de la pareja no estaba presente en el momento del crimen en el domicilio.

Esta última muerte por violencia doméstica, eleva a 59 víctimas mortales por violencia en el entorno familiar en este año que está a punto de concluir.El año anterior terminó con 73 muertes debido a la violencia doméstica, un problema que el ministerio que dirige Mato abordará de manera prioritaria, según aseguró en su reciente toma de posesión.
La hija del presunto autor de la muerte fue la que avisó a la Policía Local del municipio al sospechar 'de una situación anómala en el domicilio', según la Subdelegación del Gobierno en Almería. La mujer de 33 años que fue asesinada recibió terapia grupal psicológica para dejar la relación que mantenía con D.G.G., de 61 años, quien se suicidó después de los hechos. La directora general del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), Soledad Pérez, informó en rueda de prensa en Córdoba de que la víctima acudió a un centro de información a la mujer donde recibió el tratamiento psicológico.
Pérez detalló que la fallecida no había denunciado a su pareja, pero 'tenía y sabía cuáles eran los recursos' para solucionar su situación.
COMUNICADO POLÉMICO
Por su parte, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad que dirige Ana Mato, hizo público un comunicado tras el asesinato de la mujer en el que condena este último caso de 'violencia en el entorno familiar'. Sanidad recurre en tres ocasiones en el texto al término 'violencia en el entorno familiar', lo que provocó ya cierta polémica en internet. El término violencia doméstica se usa cada vez menos, debido a que sitúa el problema en el entorno en el que se produce y obvia que la violencia se ejerce directamente contra la mujer.
No obstante, algunos sectores expresaron objeciones gramaticales -las personas no tienen género sino sexo- que dieron paso a otras formas de definir este fenómeno como violencia machista o violencia contra las mujeres.