Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 11:42
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Las consecuencias de las crisis económica y demográfica en la provincia están provocando una desestructuración acelerada de los hogares ourensanos que, en el 39% de los casos, ya dependen de los ingresos de los mayores de 65 años para salir adelante. Este porcentaje implica un 5,22% más que hace un año, según los últimos datos publicados por el Instituto Galego de Estatística (IGE). Concretamente, de los 138.926 hogares de la provincia, un total de 54.493 viven a expensas de los jubilados.

Estos datos superan con mucho la media gallega, donde el porcentaje de hogares que dependen de los ingresos de los mayores a penas sobrepasa el 30% -un 3% más que el pasado año-.
El factor geográfico también es un elemento diferenciador con respecto a los ingresos, pues Ourense se sitúa a la cola del resto de provincias gallegas. La media para este tramo de edad se sitúa en 1.302 euros, frente a los 1.377 del resto de pensionistas gallegos. Los mayores lucenses ingresan 34 euros al mes más que los ourensanos, mientras que en el caso de los pontevedreses,103 euros y 104 más en el caso de los residentes en A Coruña.
RIESGO DE POBREZA
Los mayores que sobreviven con menos de 600 euros al mes representan al 14,74% del total, lo que supone una significativa reducción de las tasas de riesgo de pobreza con respecto al año 2007, cuando este indicativo alcanzaba a 18 de cada 100 mayores de 65 años. Una positiva evolución que la concelleira de Benestar Social e Saúde, Marga Martín, vincula a 'los esfuerzos del anterior gobierno socialista en Madrid por subir las pensiones contributivas mínimas -que en Ourense cobran uno de cada dos jubilados- materializados en un incremento del 27%'.
En cambio, la franja de edad con mayores riesgos de caer en la pobreza es la de los jóvenes hasta 24 años, con una tasa cercana al 18%. Unos datos porcentuales que descienden hasta el 13,2% en el caso de las personas con edades comprendidas entre los 25 y 49 años.
DESESTRUCTURACIÓN FAMILIAR
No obstante, la crisis económica está acelerando la destrucción de las estructuras familiares tradicionales. Según reflejan los datos del IGE, en el año 2007, antes de producirse los primeros reveses de la crisis, los hogares ourensanos compuestos por jóvenes menores de 30 años como principales sustentadores económicos eran 11.201. Sin embargo, tan sólo cuatro años después, esta cifra se redujo a los 8.452 .