Miércoles 23 de mayo de 2012
última actualización: 21:25
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Argentina y el Reino Unido han elevado en las últimas semanas el tono de su enfrentamiento por la soberanía de las islas Malvinas, un conflicto reavivado por el trigésimo aniversario de la guerra por el archipiélago y la sombra de la crisis económica.
Natalia Kidd'Esta escalada dialéctica tiene que ver con los 30 años del conflicto bélico, algo que remueve pasiones y sentimientos ligados al nacionalismo tanto en Argentina como en Gran Bretaña', dijo hoy a Efe Bruno Tondini, catedrático de la Universidad Nacional de La Plata y miembro del Centro Argentino de Estudios Internacionales.
El nuevo 'round' en esta histórica disputa -que se remonta a 1833, cuando los británicos ocuparon las islas- tuvo como protagonista los últimos días al propio primer ministro británico, David Cameron, quien acusó a Argentina de ser un país 'colonialista'.
Las réplicas no se hicieron esperar y Buenos Aires acusó a Londres de 'depredar' los recursos naturales de las islas que 'le pertenecen a Argentina' y de desoír las resoluciones de Naciones Unidas que conminan a ambas partes a sentarse a negociar sobre la soberanía del archipiélago, donde viven 2.913 personas.
El paso siguiente de Londres fue anunciar el envío a Malvinas del HMS Dauntless, el destructor más moderno de la Marina Real británica.
La tensión ha subido aún más con la llegada este jueves a las islas del príncipe Guillermo de Inglaterra para realizar allí por seis semanas tareas de formación militar.
El Gobierno de Cristina Fernández se lamentó de que el príncipe llegara a 'suelo argentino' con 'el uniforme del conquistador y no con la sabiduría del estadista que trabaja al servicio de la paz y el diálogo entre las naciones'.
Para Tondini, más allá de las cuestiones políticas, en este nuevo capítulo de la disputa influye la crisis económica global y las necesidades de Cameron de justificar un aumento del gasto militar en momentos de ajustes generalizados.