Miércoles 23 de mayo de 2012
última actualización: 21:48
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Pese a las promesas del presidente Bachar al Asad, el régimen sirio no da tregua en sus bombardeos sobre el bastión opositor de Homs, en un asedio que hoy provocó la muerte de medio centenar de personas, entre ellos 18 bebés en un hospital, según la oposición, aunque el gobierno lo ha negado.

Esta ciudad situada en el centro de Siria es blanco de disparos de mortero y obuses efectuados desde los carros de combate del ejército desde el pasado viernes, cuando según los opositores sufrió la peor masacre desde el comienzo de la revuelta contra Al Asad.
Esta escalada de la violencia motivó hoy la reacción de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, quien denunció que Siria vive una ola de terror con el continuo asalto a Homs y el uso de artillería pesada contra la población civil.
Homs se ha convertido en uno de los mayores focos de oposición al régimen y lugar de refugio de un importante número de soldados desertores, lo que se ha traducido en una sangrienta ofensiva militar contra la ciudad que se ha saldado con más de 2.000 muertos desde el pasado marzo.
En esta nueva jornada de bombardeos, la Comisión General de la Revolución Siria denunció la muerte en esta ciudad de al menos cincuenta personas.
Entre las víctimas, 18 neonatos fallecieron en un hospital al dejar de funcionar sus incubadoras por el corte del suministro eléctrico, según explicó a Efe una opositora.
La activista agregó que los 'shabiha' o matones del régimen asesinaron a sangre fía a tres familias de Homs que intentaban escapar de los bombardeos en el barrio Al Sabil.
La oposición denunció el crítico estado de los hospitales y la escasez de medicamentos, lo que, junto a los bombardeos, está minando a los habitantes de algunos barrios de las ciudad.
El miembro de la Ejecutiva del Consejo Nacional Sirio (CNS) Ahmed Ramadán dijo a Efe que 'el régimen bombardea centros médicos, hospitales de campaña e instalaciones eléctricas, y corta el suministro de los hospitales'.