Miércoles 23 de mayo de 2012
última actualización: 21:48
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La inseguridad aumentó en Colombia en 2011 debido a la acción de las bandas criminales herederas de los paramilitares que lograron reagruparse tras su dispersión en 2008, así como de las guerrillas de las FARC y el ELN, según un informe divulgado hoy por la ONG Corporación Nuevo Arco Iris.
'Nuevamente debemos decir que la inseguridad derivada de la presencia de las guerrillas y de los neoparamilitares o bandas criminales, como las llama el Gobierno, ha empeorado', agrega el estudio, presentado en Bogotá por dicha organización no gubernamental colombiana, especializada en el estudio del conflicto armado interno.
El director de Nuevo Arco Iris, León Valencia, declaró que se trata de 'una tendencia que viene desde 2008', año que las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) ya estaban desmovilizadas tras un acuerdo con el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe, y se empezaron a forjar las nuevas bandas criminales (bacrim).
Valencia resaltó que esas bandas 'han consolidado su presencia en 209 municipios', de los más de 1.100 que hay en Colombia, y que, al igual que en 2010, el año pasado cometieron 'más acciones ilegales y violentas que las guerrillas'.
Asimismo, alertó de las 'alianzas' en algunas regiones, como el Catatumbo (frontera con Venezuela) o Cauca y Nariño (suroeste, limítrofe con Ecuador), entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las dos guerrillas que siguen activas en el país.
Según el informe, si bien las FARC recibieron en algo más de un año los dos golpes más importantes de su historia (la muerte de su jefe militar, 'Mono Jojoy', y de su máximo líder, 'Alfonso Cano'), esos acontecimientos 'tuvieron un impacto más político que militar'.
Nuevo Arco Iris considera que esos golpes 'sirvieron para contener un poco la presión de quienes advertían una parálisis del Ejército y una declinación del combate a la insurgencia'.