Miércoles 23 de mayo de 2012
última actualización: 21:48
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El tema era delicado y, por ello, los ánimos de los vecinos de O Irixo llegaron al Auditorio Municipal caldeados. Tan pronto como la Xunta de Galicia hizo oficial la ubicación definitiva de la planta de tratamiento de residuos, las voces críticas se alzaron y no han cesado desde entonces. Tampoco ayer lo hicieron. Desde la comarca de O Carballiño fueron muchos los que llegaron dispuestos a demostrar que la decisión no va con ellos y no están dispuestos a acatarla sin más.

De un bando, Xunta, Sogama y empresa encargada del proyecto de O Irixo trataban de explicar por qué, a su juicio, la decisión no sólo está bien tomada, sino que es la más adecuada. Lo intentaron, aunque no siempre lo consiguieron. Así como las opiniones de los opositores a la instalación eran escuchadas y aplaudidas, no ocurría lo mismo con las contrapuestas. Los tres llegaban con intención de explicar su punto de vista, pero pocas fueron las intervenciones que consiguieron desarrollar al completo.
Tales fueron las interrupciones de algunos vecinos que su propio representante, José Antonio Calvo, les pidió mayor respeto hacia los ponentes. En cualquier caso, no todo el público increpó a los defensores de la incineradora, sino que algunos pidieron por favor silencio, sin éxito. 'Viñemos aquí a escoitalos a eles, non a vós', sentenció uno de los asistentes. Tras la conclusión del encuentro, opositores manifiestos a la incineradora en O Irixo se dirigieron a los organizadores del debate para pedirles disculpas por el comportamiento de algunos vecinos.
Las acusaciones de parte de los vecinos sobre la rentabilidad que el PP podría sacar de la instalación llevaron al presidente municipal del partido, Rosendo Fernández a optar por no seguir escuchando lo que en el Auditorio se tenía que decir.
El momento más tenso lo protagonizaron Áurea Francisco, del BNG, y Juan Lamas, de Sogama, cuando este último, llevado por los abucheos que estaba recibiendo, aludió al BNG y a 'sus socios de Amaiur'. Francisco respondió recordando el pasado de Lamas como militante popular, mientras algún nacionalista en el público exigía disculpas. Se contrapusieron de este modo a la serenidad de los argumentos de Francisco José Fraga, Jesús Sesé y Justo de Benito.