Jueves 24 de mayo de 2012
última actualización: 07:40
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El psicólogo Tomás Castillo hizo ayer una propuesta de cambio ante el público que asistió al Foro La Región. Tras 27 años trabajando con personas con alguna discapacidad o enfermedad grave, mantiene, como explicó Juan José Rodríguez, director gerente de Aspanas y encargado de la presentación, un gran optimismo frente a las circunstancias, de cualquier naturaleza, que surgen en la vida.

'Vamos a hablar de capacidades y de nosotros mismos', arrancó en su exposición Castillo. Y es que uno de los grandes errores de la sociedad, explicó, ha sido olvidarse de las personas. Aunque nuestra cultura se ha empeñado en utilizar la etiqueta de discapacitado, 'las personas pueden tener una o varias discapacidades, pero nunca ser discapacitadas porque habrá multitud de cosas que puedan hacer', argumentó.
Aunque la tendencia está cambiando, durante mucho tiempo, señaló el experto, las familias y el entorno sentían vergüenza de aquellas personas con alguna limitación por la imperante y errónea distinción entre lo que es y no normal, cuando la realidad pasa por que 'el ser humano es diverso, es singular y único'. Por esto, Tomás Castillo concienció sobre la importancia de un cambio de mentalidad, que pasa por aprender a convivir con las limitaciones y las enfermedades, no por padecerlas. 'Las personas con discapacidad nos enseñan cómo se puede ser feliz, ocupándose del presente' mientras el resto de la sociedad se preocupa por el futuro y no disfruta de las cosas que ofrece el día a día. Aunque reconoce que el optimismo no cura, sí que da fuerzas para superar las adversidades: 'Querer vivir es la clave para afrontar las dificultades'. Los caminos para conseguir esta evolución que normalice lo que, considera, ya es natural, pasan por la comunicación e información a las familias y por que la sociedad aprenda que la felicidad no está en la perfección sino en las oportunidades.
Algunos de los jóvenes con los que está en contacto, contó, 'me dicen que no quieren ser pacientes, que quieren ser protagonistas de su propia vida'. Es necesario, concluyó, que todas las personas, con sus condiciones, sean aceptadas tal y como son, con ganas de mejorar, pero sin querer cambiárselas.